martes, 16 de diciembre de 2025

Las redes de Felipe Caronti


Es una de esas figuras que de tanto haber sido homenajeadas, elevadas a la categoría de pétreo busto venerando, se vuelven ajenas, lejanas, opacas. A esto se suma la relevancia política e institucional que tuvo su hijo Luis, nacido en Bahía Blanca el 9 de septiembre de 1858 y fallecido en Bs As el 2 de septiembre de 1917, y las constantes confusiones entre ambos personajes.

Vamos a tratar de hacernos amigos, acercándonos a través de sus "redes"


Casati et al, Homenaje a Felipe Caronti 1813-1883, Bahia Blanca, 1884

Tomado del "Homenaje a Felipe Caronti 1813-1883", publicado en Bahía Blanca en 1884 a pocos meses de su muerte por su esposa Adela Casati y sus hijos.

Felipe Caronti nació en la ciudad de Como, Italia, el 8 de julio de 1813. Falleció en Bahía Blanca el 16 de octubre de 1883.

- Miembro del gobierno provisorio de su provincia natal, en Italia, en marzo de 1848

- Sargento Mayor de Infantería del Ejército Argentino desde el 4 de enero d 1856

- Socio de la "Societá Geografica Italiana" di Firenze, hoy de Roma.

- Socio corresponsal de la Sociedad Científica Argentina de Buenos Aires

- Socio perpetuo de la "Societá Italiana di Patronato degli Emigrati" di Roma

- Socio fundador de la "Societá di beneficenza pel ripatrio e riabilitazione al lavoro degli italiani indigenti " di Buenos Aires

- Miembro correspondiente del "Instituto Geografico Argentino" de Buenos Aires

- Miembro de la "Associazione Meteorologica" de Turín.

- Socio fundador y honorario de la Biblioteca Bernardino Rivadavia de Bahía Blanca

- Socio fundador del "Club Progreso" de Bahía Blanca

- Socio fundador y presidente honorario de la "Societá Italiana de Mutuo Soccorso" en Bahía Blanca

- Agrimensor Municipal de Bahía Blanca

- Miembro de la Municipalidad de Bahía Blanca en varias épocas

- Vocal del Consejo Consultorio del Banco de la Provincia en Bahia Blanca

- Agente consular de Italia en Bahía Blanca


Con respecto a las circunstancias de la llegada de Felipe Caronti a Bahía Blanca:

[llegó a la Argentina en 1855, escapando de una condena a muerte por su participación en la revolucion de 1848, en el mismo buque que Silvino Olivieri, a quien se encomendó la creación de colonias Legión Agrícola MIlitar.

Poco tiempo después de la muerte de Olivieri, [1856] llegaba a Bahía Blanca, en buque a vela, los únicos que por entonces arribaban a estas playas el capitán Felipe Caronti, de quien ya hemos hablado, con el resto de la legión. Caronti era un hombre de vasta cultura y había hecho sus estudios de ingeniero en Italia, aunque no consiguió dar la prueba final para obtener el título a causa de los sucesos políticos de que fue protagonista. Conocedor el gobierno de Buenos Aires de sus sobresalientes aptitudes y de sus prendas de carácter, solicitó sus servicios que debería prestar en la guarnición de Bahía Blanca. Diósele de alta como capitán de infantería de línea y se le acordó la baja de la legión militar.

Todavía en Buenos Aires, el capitán Caronti había hecho observar a Olivieri la inconveniencia de dar a la legión el doble carácter de agrícola y militar. Sostenía que debía ser lo uno o lo otro exclusivamente, considerando que mal se avenía un régimen militar a una organización de agricultores y que era impropio que un cuerpo militar se distrajese de sus particulares funciones en el cultivo de la tierra.

Olivieri hizo poco caso de estos sanos y bien inspirados consejos, reveladores de que quien los daba conocía ampliamente la naturaleza humana y llevó a ejecución su plan tal como lo había previsto.

Acaso pensaba imponer a sus hombres, en el campo del trabajo los mismos métodos y disciplina que cuando conducía al ataque. Bien pronto, desgraciadamente, los hechos debían demostrarle el grave y fundamental error en que estaba.

Consignamos este detalle para demostrar la clarividencia ay el tacto del elemento que se incorporaba a Bahía Blanca y que más tarde había de tener una actuación tan sobresaliente como benéfica.

La primera misión que desempeñó Caronti, en unión de los coroneles Ignacio Rivas y José Murature fue la investigación del hecho que costó la vida a Olivieri, a cuyo efecto se le habían dado facultades amplias para tomar las medidas ejecutivas que conceptuase oportunas.

Con respecto a los cabecillas nada podía ya hacerse pues habíanse dado a la fuga inmediatamente de cometer el crimen; en cuanto a los demás elementos de la legión considerados sospechosos, fueron dados de baja.

La legión quedó interinamente bajo el mando del capitán Caronti. Más tarde el gobierno ofrecióle nombrarlo jefe de la colonia, pero no aceptó. Entonces fue nombrado para ese cargo el teniente coronel Antonio Susini. La legión tomó carácter exclusivamente militar y se instaló en su propio cartel, situado en el terreno que ocupa hoy el palacio municipal. Entre sus oficiales figuraba el mayor Juan Bautista Charlone, y los capitanes Sagari, Zonza y Valerga. Estos dos últimos fuero los fundadores de las familias bahienses de este nombre. Reorganizada la legión el capitán Caronti se hizo cargo de la comisaría de guerra y de la maestranza del fuerte.

El capitán Felipe Caronti quedo en Buenos Aires encargado de enrolar los hombres que faltaban hasta completar el numero de 600 que era el que debía tener la legión.

Su hijo Luis Caronti escribió sobre su padre:

"Construyó el primer muelle en el puerto sobre el arroyo Napostá Grande [1857]; proyectó y edificó en 1860 las dos primeras escuelas, la primera iglesia de mampostería y una pequeña capilla y cercado de ladrillos en el cementerio. Ejecutó la nivelación y desmonte de la Plaza Estomba, actual Plaza Rivadavia y del primer camino carretero al puerto. Levantó un puente sobre el Napostá y el primer polígono de tiro. Introdujo el árbol llamado pino marítimo, el tamarisco, que se extendió rápidamente por el país y que él plantó de semillas recibidas de Italia, en el patio de su casa en la calle Soler. Levantó planos topográficos de la frontera ... Hizo observaciones meteorológicas con toda prolijidad durante 25 años, desde el 27 de enero de 1859 hasta el 16 de octubre de 1883, día en que falleció de muerte repentina a los 70 años de edad".

En 1859 Pellegrini lo menciona en su informe, al agradecerle su colaboración en mediciones topográficas, y sus observaciones meteorológicas. Sobre esto cuenta Zeballos (1881):

En 1874 cumplíase una serie de años que Caronti llevaba sus observaciones, tomadas á las 7 a. m., 2 y 9 p. m. sin interrupción de un solo día, cuando á fines de Setiembre la autoridad llamó á su puerta para llevarlo preso. Acusábanlo de participación en sucesos políticos de doloroso recuerdo, y se vió forzado á abandonar su casa de Bahía Blanca, donde el viagero que sale de los desiertos, retempla su espíritu de el seno de una buena biblioteca y de un gabinete de instrumentos, al cual debe nuestra geografía física señalados progresos. El soldado de la Patria y de la Ciencia no tembló en frente de sus carceleros y mirándolos sereno con faz erguida, solamente lanzó una frase, que ellos no comprendían y que en otro teatro y entre otros hombres, le valiera la libertad misma.- ¡Me obligan Vds. á interrumpir mis observaciones meteorológicas de catorce años ! . . . . Y quedaron interrumpidas, porque Caronti estuvo seis meses fuera del hogar. Durante su ausencia aquel sentimiento lo preocupaba constantemente, era su mortificación. Cuando regresó, los pesares del suceso se cambiaron en placer indefinible, al recibir el cuadro de las observaciones de los seis meses, hecho con prolijidad y esmero irreprochables. Su inteligente é instruida es posa, le había preparado esta tierna sorpresa y sus observaciones famosas ya en el mundo científico, cuentan hoy veinte y tres años completos.


Edificio de la catedral y la escuela, 1860-1900.

A partir de 1862, Felipe Caronti puebla con ovejas mestizas la primera suerte de estancia en propiedad del partido de Bahía Blanca


En el censo de 1869 aparece junto a su esposa Adela Casati y sus hijos Juan, Luis y Felipe.






Textos escritos por Felipe Caronti:

1869 "Informe sobre el partido de Bahía Blanca", con Real de Azua y Sixto Laspiur.

1881 "El clima en Bahía Blanca" en el Boletín Geográfico Argentino.

1882 "Informe sobre Bahía Blanca con motivo del censo de 1881" (la transcripción de este documento, acá)


Bibliografía

Cabré Moré, Enrique, Vida y obra de Felipe Caronti, Bahía Blanca, 1933.

Casati et al, Homenaje a Felipe Caronti 1813-1883, Bahía Blanca, 1884.

Monti, Antonio, La vita e le memorie del patriota comasco Filippo Caronti, 1918 (En la ABR)

jueves, 11 de diciembre de 2025

MIRAR EL PASADO... DESDE EL PRESENTE



Partamos de una idea: el pasado no cambia, lo que cambia son las preguntas que le hacemos al pasado. Y un museo es un lugar que está lleno de preguntas.

Desde el inicio del 2025 en el MAHBB teníamos pensado abordar la historia de nuestra ciudad a partir de dos grandes ejes: el trabajo y las migraciones. Sin embargo, la inundación que sufrió Bahía Blanca el 7 de marzo de 2025 nos puso frente a una nueva urgencia. Los daños y las dolorosas pérdidas humanas y materiales no solo marcaron profundamente nuestra cotidianeidad, sino que se impusieron ante nuestras cabezas de historiadores impactados por la experiencia de una catástrofe.

Mientras sacábamos el barro de nuestro museo, reacomodábamos el archivo y las salas de muestra, nos preguntábamos: ¿de qué forma las inundaciones fueron parte de la historia de la ciudad? ¿un evento de este tipo fue una excepción o más bien una constante a lo largo de casi 200 años? ¿de qué forma se atravesaron en el pasado situaciones como esta? ¿qué respuestas sociales, políticas y económicas se dieron? ¿cómo se modificó la silueta de la ciudad con la fuerza irrefrenable del agua?

En cuanto estuvo todo en su lugar, con todos esos interrogantes presentes, hicimos lo que sabemos hacer: ir a los archivos. Allí nos dimos cuenta que era imposible pensar la historia de las inundaciones como un tema autónomo, sino que experiencias de catástrofes como estas había habido varias en Bahía Blanca, desde la fundación hasta nuestros días. Fue, en realidad, la punta de un hilo que nos hizo indagar en el territorio de la ciudad, en la forma de sus barrios, calles, canales y parques, para comprender que lejos de ser el resultado de la acción de los grandes hombres de la política, esa forma era el resultado de la interacción -contingente y compleja- de la sociedad con la naturaleza. Pensar históricamente el problema de las inundaciones en nuestra ciudad, nos permitió comprender su impacto, su presencia y las soluciones que se imaginaron y que se implementaron (o no) en el pasado, con la esperanza de que iluminen, también, nuestros dilemas presentes.

De todos modos, revisar la historia de las inundaciones y el vínculo de la ciudad con su entorno natural nos permitió, a la vez, retomar nuestro objetivo inicial y abordar precisamente, también desde ese punto de vista, el trabajo y las migraciones, tratando de alejarnos de laberintos teóricos o elucubraciones mistificadoras basadas en la nostalgia de un pasado idílico como refugio ante un presente de crisis e incertidumbre, y pensándolos, en cambio, como procesos en interacción constante, fundamentales para construir una historia local a partir de personas reales en contextos reales. Así, la historia del asesinato del estibador Elías Galván y de las huelgas portuarias de 1927 y 1928 y la de las trabajadoras bolseras y costureras; peones, albañiles y constructores, y también modistas, lavanderas u oficinistas; y la de los miles de inmigrantes de orígenes diversos que se recalan en la ciudad en busca de trabajo en la construcción, el campo,  el puerto y o las obras ferroviarias nos hablan de experiencias renuentes a las imágenes fijas de la historia de las colectividades nacionales y más cercana a la construcción de identidades que están en constante transformación, ya que son las variables de clase, género y etnia las que las constituyen, las tensionan y las reconfiguran hasta nuestros días.

Por eso mismo también la protesta y la política en la historia reciente de Bahía Blanca ocuparon un lugar central en nuestra agenda. Porque la historia local es también la historia del intento por “cabalgar un tigre”, para comprender el dinamismo de una clase trabajadora que no sólo hizo funcionar los puertos, los ferrocarriles, los frigoríficos y la construcción, sino que también osciló entre la resistencia y la integración a los vaivenes políticos, económicos y sociales de mediados del siglo XX. Y por eso también, esa historia nos invitó a pensar también en los proyectos económicos peronistas, desarrollistas y neoliberales, el rol de los grupos económicos locales, nacionales y globales, y el impacto de esas políticas en la trama productiva de la ciudad, y en la transformación de las identidades políticas y sociales.

Asimismo, intentamos poner en cuestión aquellas lecturas que hacen hincapié tanto en una historia de triunfos militares avasallantes contra un supuesto "enemigo indígena", como en una historia de víctimas sin iniciativa o en resistencia constante. Porque las relaciones inter étnicas se basaron en la tensión entre negociación y violencia, históricamente articuladas y permeadas por fenómenos políticos como el rosismo, el proceso de construcción del Estado nación y la consolidación de una economía capitalista.

Trabajo, política, migraciones e inundaciones poblaron los diálogos e intercambios en el MAHBB, durante los recorridos guiados, conferencias, charlas, conversatorios y encuentros comunitarios. Tratamos de ir más allá de una historia parroquial, proponiendo una historia que desde lo local permita pensar en escalas más amplias, entre lo regional, lo nacional y lo global. Así entonces, por ejemplo, la historia de las inundaciones se transformó en un prisma para observar las tensiones entre el poder municipal, provincial y nacional a lo largo de la historia; las huelgas portuarias de 1920 echaron luz sobre las implicancias sociales de la inserción de nuestra región en el modelo agroexportador; y la situación de los indígenas enviados desde nuestra ciudad hacia la Isla Martín García al finalizar la Conquista del Desierto pusieron en evidencia las transformaciones de las relaciones entre estos y el Estado nación a finales del siglo XIX.

Podríamos decir que 2025 fue un año atravesado por las preguntas, de muchos "¿por qué?", "¿cuándo?" y "¿cómo?". De distintas maneras, con distintos recursos, intentamos esbozar algunas respuestas. No creemos haberlas alcanzado todas pero el intento de construirlas valió cada segundo. Con la certeza de la incertidumbre y guiados por esas preguntas que nos apasionan seguimos adelante navegando por estos mares del pasado, sabiendo que atar los cabos sueltos de la historia es condición de posibilidad para llegar a buen puerto.


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