lunes, 12 de octubre de 2026

1879 Estanislao Zeballos, Capítulo XVII "Bahía Blanca", en su Viaje al país de los araucanos (Bs As., 1881)

 



- ZEBALLOS, Estanislao, Viaje al país de los araucanos [1879]. Capitulo XVII: Bahía Blanca, Peuser, Bs As, 1881.


Uno de los compañeros de viaje de Zeballos es el joven fotógrafo suizo, Arthuro Mathile. De su colección, disponible en el sitio del Museo Regional de Choele- Choel hemos tomado estas imágenes de Bahia Blanca:












Coleccion Zeballos. Fotografo: Arturo Mathile.
Estanislao Zeballos publica en 1881 el libro "Viaje al país de los araucanos", la crónica del recorrido que realizó una vez finalizada la campaña de Roca. El libro, inserto en la tradición de la literatura de viajes, está ilustrado con grabados realizados sobre la base de fotografías que tomó un joven fotógrafo de origen suizo, Arturo Mathile, durante la expedición, ya que debido a las condiciones técnicas todavía no era posible reproducir las fotografías en forma industrial en los
libros. Mathile había llegado a la Argentina hacia 1860 cuando era niño. Su padre era fotógrafo y a edad temprana lo inició en la profesión. Trabajó con Walter Bradley, con quien viajó por el país y quien lo recomendó con Zeballos para acompañarlo en su viaje. A su regreso instaló su estudio en la ciudad de Chascomús, provincia de Buenos Aires" (Inés Yujnovsky, 2008).

Las imagenes están digitalizadas en la página del Museo Regional de Choele Choel (http://museochoelechoel.org/1880-viaje_al_rio_negro/) y 5 de ellas corresponden a Bahía Blanca.

El articulo de Inés Yujnovsky, "La conquista visual de los araucanos" (2008) se puede descargar acá
Esta misma autora publicó el libro Viajeros a la sombra de Darwin. Fotografías de la Patagonia a fines del siglo XIX, Arte x Arte, 2021.


Qué dice Zeballos sobre Mathile:

p. 11: La fotografia iba á cargo del joven argentino Arturo Mathile, dependiente de uno de los principales estudios fotográficos de Buenos Aires, Casa de los señores Bradley y Compañía.

p. 38: Mi equipaje ó pequeño convoy marchaba en carro, custodiado por el teniente Zeballos y el pobre fotógrafo, gran maturrango, que iba á hacer en tres dias 64 leguas á caballo y en mula.

p. 42: mi fotógrafo, hombrecito preciso y que empezaba á darse tono, penetrado del papel que le estaba reservado.

p. 50: Los viageros preguntaban en una casa por el Dr. Zeballos, cuando llegué á ellos : era el teniente Zeballos que me traia al fotógrafo mártir. ¡ Y la jornada no habia sido mas que de diez leguas, que es la distancia que separa al Azul de Olavarria !-Señor, me dijo el fotógrafo con la cara mas angustiosa del mundo, juro á Vd. no volver á montar mula en mi vida...... El fotógrafo pa recia el mas estropeado prisionero de guerra. ¡ Qué montura, qué hara pos de jergas, y qué guasquitas en las riendas! El Teniente Zeballos, por el contrario, venia tan grave y callado como de ordinario. Fué dificil arrancarle una frase y esa fué para decir ¡ que las mulitas eran soberbias !-Reconciliese con las mulas Dn. Arturo, dije al fotógrafo, por que tendremos que andar trescientas leguas en su hospitalario lomo....... A las 5 saldré yo para las Sierras Bayas á la 8 y 30 estaré de regreso y Vd. habrá preparado la cámara oscura y la máquina para tomar las vistas. El fotografo me miró un instante. Todo se hará como Vd. lo ordena....... y lanzando un hondo suspiro agregó.... ¡ trescientas leguas en mula!

p. 64: La guarnicion del fortin compuesta de un indio y un guarda-hilos comía caballo ! Qué perspectiva para cuando me hallara fuera de Carahué ! El fotógrafo temblaba. No tenia mas vicio que un apetito pasmoso!

p. 125-126: Llevar una fotografia con todo su material y sales y líquidos embo tellados á lomo de mula, y de mula patria, bellaca, traidora, mañera, caprichosa ó chúcara, no es obra de soplar y hacer botellas. Necesitaba llevar un àrrea de seis aparejos (seis bestias cargadas) y fué menester preparar cajones adecuados para defender los aparatos de las coces de las mulas, de los golpes, de las reatas y de las cangallas. (¹).

p. 188; Don Arturo, mi buen fotógrafo, para quien es poca alimentacion en campaña la racion de cuatro hombres, ha tenido hoy que hacer con el calden Adolfo Alsina. Ha querido retratarnos al pié de sus ramas.



p 209:  "y el fotógrafo Mathile, cuya campaña es un martirologio conmovedor. Estropeado por el caballos por las mulas, por los mosquitos, por el sol, por el hambre y por los contínuos sobresaltos, este viaje es para él una via crucis; pero la fotografías son con todo escelentes.

p. 246: Íbamos descendiendo visiblemente y ganamos el primer valle á las 8 de la noche, engolfándonos en un cajón amurallado por altas cadenas graníticas. 1 Bendito sea Dios ! ... gritaba Mathile molido, deshecho, amoratado ! ... Un pasto encantador, aunque seco, en que los tallos subían á un metro de altura, no era suficiente para contener las tropillas, que corrian desbocadas por el valle en busca de agua, sin obedecer al grito de los caballerizos.

p.333: El viento Oeste del 22 acentuó la baja del barómetro y á las 4 y 10 quedamos envueltos en el seno de una nube rojiza, de tal manera densa, que no nos distinguíamos á dos metros. El viento bramaba impetuosísimo, levantando además de las arenas, piedras hasta del tamaño de un huevo que nos herían. El fotógrafo Mathile, á quien el pampero sorprendió á caballo y en el monte, tenia las piernas ensangrentadas. Fue imposible permanecer de pié y nos veíamos obligados á echarnos de barriga, envuelta la cabeza en ponchos y presentándola al viento. Yo había asegurado un cajón en el tronco de un árbol y allí tenia mis instrumentos meteorológicos. Cuando el espantoso huracán calmaba un instante, nos enderezábamos y caían el polvo y las piedrecillas de nuestros cuerpos como si surgiéramos del seno de un medanito. Poco tardaba el pampero en enfurecerse y volvíamos á envolvernos pegándonos al suelo.


p.359: Nuestro estado era mísero. Imagínese fácilmente la situación de quien marcha todo un día y una noche, bajo frio temporal de agua y viento. Mathile me rogó con timidez que pasáramos el día en la Cabeza del Buey; pero yo tenia serias razones para cumplir el programa y por toda respuesta me diriji al trompa de órdenes diciéndole:-A caballo y marcha .... Y seguimos el triqui-traque de las mulitas que no dejábamos de mano. hacía veintiséis horas. Empleamos cerca de doce horas en llegar á Bahía Blanca, porque nos metimos en la grande y pantanosa salina del oeste de la bahía, que mide algunas leguas superficiales y dimos inmensos rodeos.

Quién era Pancho Francisco, Carriqueo, su nombre proprio.

p. 125-126: Llevar una fotografía con todo su material y sales y líquidos embotellados á lomo de mula, y de mula patria, bellaca, traidora, mañera, caprichosa ó chúcara, no es obra de soplar y hacer botellas. Necesitaba llevar un àrrea de seis aparejos (seis bestias cargadas) y fué menester preparar cajones adecuados para defender los aparatos de las coces de las mulas, de los golpes, de las reatas y de las cangallas. (¹). 

Arreglaba yo las cajas de instrumentos cuando mi ayudante se cuadró en frente del Coronel Levalle y dijo :-Aquí viene Pancho Francisco. 

Todos levantamos la vista con singular curiosidad, y el coronel exclamó:
-- Doctor, la falta de vaqueano ha sido salvada. Aqui tiene Vd. su guía, que conoce el Desierto como la palma de su mano. Eh! Pancho Francisco, agregó, saluda al Doctor. 

Habia entrado un indio araucano puro, de hermosísimo tipo, cráneo envidiable para un museo, fisonomía del todo salvage. Apenas hacia seis meses que había dejado el toldo y se hallaba en Carahué prisionero. Entró, se detuvo en la puerta con los ojos clavados en el suelo; avanzó después de la indicación de Levalle á darme la mano, y sin levantar del piso la mirada, dijo:

- Cumele caimi chiñor- Inché picunche cuñifal . Ni Eluvun mari pesu. (Como está señor- Yo soy un indio picunche muy pobre. Deme diez pesos) 

Dile lo que pedia, desplegué mi mapa y al abrir el mayor de los compaces de la caja, el indio dió un salto y levantó la mirada de los ladrillos. No quiso acercarse. Al mostrarle el mapa, indicándole parajes y pidiéndole distancias, me replicaba de lejos que el mapa mentia, y señalando en el suelo con el dedo, me trazó el suyo hablando en su lengua. Traduzco :

- Aquí Norte, aquí Sur, aquí Oeste, aquí Este, marcando luego el rumbo en que se hallaban los lugares, agregaba: Aquí tal punto, aquí tal otro . . . . 

El mapa era, pues, inútil. Era forzoso confiarse en el bárbaro prisionero y yo resolví entregarme á él, preparándome á amansar al salvage. Me llevarás, le dije, al cerro Payen, pasando por Urrelavquen. 
- Pu mapú, pu mapú, contestó con una tonada de exageración (muy lejos ... muy lejos-muy tierra adentro. . . . muy tierra adentro).

-Pero iremos, á pesar de eso, le dije. 
Y sin levantar la cabeza me contestó : 
...-May (está bueno)- Chumúl tripan inchin?-(¿Cuando marchamos?) 

Mañana al aclarar.-May, volvió á contestar y salió, amacándose de derecha á izquierda, porque todos estos indios son patizambos á consecuencia de su constante ejercicio sobre el caballo.


p.134: El vaqueano es la brujula en este oceáno de tierra. 

p.169-170 El lamento de Pancho Francisco.

"La noche del 30, dospues de la tormenta, llamó mi atencion el eco melodioso de una especio de lamentacion cantada. Una melodía profun damente triste, de un sabor musical para mi desconocido y que producia sensaciones estrañas, interrumpia el silencio de la soledad que nos rodeaba. 

No habia duda de que alguien cantaba ; pero sus cantares parecían mas bien suspiros de una alma profundamente dolorida, que las tonadas alegres con que el hombre feliz recuerda el amor y la esperanza. 

Pancho Francisco entretenía el fogón de los indios. Todos lo escuchaban silenciosos y pensativos ; y yo mismo estaba impresionado tristemente. por el sentimentalismo y la unción misteriosa del cantar araucano. El indio recordaba los hogares abandonados, la mujer cautiva, los hijos. esclavos, los campos quemados, su libertad perdida y tal vez derramaba lágrimas al invocar el terrible infortunio de su raza. 

Acerquéme cautelosamente al fogón de los araucanos. La lamentación cesó, como si una voz profana hubiera mezclado irrespetuosamente sus ecos á los himnos que el bárbaro consagraba á la Patria, á la Familia, á la Naturaleza y á su perdida Independencia. 

Ya no decía como antes sus patrióticas congojas. Por el contrario, dirijiéndose á mi, Pancho Francisco cantó con aire placentero esta copla improvisada: 

            Vey ñi amon, eyú hunicá
             Mamuel Mapú, ayuvin mapú
             Pegelmen chi Quethré Huitrhú
            Cheu inché nientun rucá

He aquí su interpretación:
            
            Ya me voy con el Cristiano
            al país de las arboledas
            tierra amada
            Volveré a ver arruinada
            cerca de Quethré Huithrú
              ay! mi casa! 


p, 210: Pancho Francisco es ya un buen amigo. Refresca su garganta en mi damajuana de caña y no teme las supercherias del cristiano. Si se esceptúa el hondo desagrado, mezcla de supersticion y de horror, con que mira las escavaciones de sepulturas araucanas, no hay motivos entre no sotros, sino para estrechar intimamente la amistad

p. 224: Marchamos al salir el sol; pero sentiamos una dificultad. Pancho Francisco no era vaqueano, de las direcciones que yo me proponia seguir. Criado en Chile sobre las fronteras de Valdivia, emigrado mas tarde al país de los pinares, sobre las grietadas barrancas graníticas de los rios Agrio y Neuquen, Pancho Francisco pasó pronto al territorio cen tral, poniéndose así á pocas jornadas de las vacas de Buenos Aires, de Santa-Fé, de Córdoba y de San Luis. Conocia las sendas de los Andes y del territorio central hasta Lihué Calel, como las arrugas de su propia mano ; pero no habiendo vacas, ni compradores de ellas, en Urre Lavquen, jamás habia visto sus aguas el célebre vaqueano Carriqueo

p. 261: Los indios, inclusive Pancho Francisco, venian de muy mala gana, impresionados por el espectáculo del campo del combate, y sobre todo, mirándome con desconfianza supersticiosa, porque llevaba en mi alforja el cráneo de Gerenal. No consideraron sin horror mis escur siones á los cementerios de Chilhué ; pero ahora, cuando veian el cráneo con carne y pelo del cacique, sentian algo extraordinario y temian un suceso sobrenatural.

p. 267: El charqui era llevado á los tientos, es decir, estaba impregnado en el sudor de los caballos, y mi estómago se resistia á este alimento ; pero no tenia otro á la mano y en todo el santo dia, como decimos en el campo, no habia probado bocado. Pancho Francisco, que se im ponia de todo esto, se acercó al fogon con una bolsa que traia á los tientos y dándomela dijo tiernamente y sonriéndose :-Chiñor, pobre dotor, inché gaucho indio, con cuya frase me queria decir :-Señor, usted es un infeliz, indefenso, sin recursos é imprevisor; y yo soy un indio gaucho, es decir, vivo, precavido, sagaz y astuto, que todo eso significa la voz gaucho pospuesta al sustantivo hombre ó indio, pasando por eso mismo á desempeñar funciones de adjetivo. ¿Qué contenia la bolsa dada con este breve pero muy espresivo dis curso? Un piche (Dasipus minutus) asado, que Pancho Francisco traia desde Lihue Calel, con el único objeto de socorrerme, en caso necesario, dándome al propio tiempo una prueba de fidelidad y de cariño

p. 374; Pero sí el viage estaba terminado no lo estaba sin el sacrificio de una existencia querida. El telégrafo de Carahué me anunció la triste nueva Una fiebre violenta habia acometido apenas llegado al valeroso é inteligente índio Pancho Francisco, cuyas fatigas fueron mayores quelas nuestras, y dos dias despues, mientras yo compartia en el Azul las alegrias del banquete, expiraba en su toldo triste, uno de los famosos vaqueanos araucanos de la Tierra Adentro, el que guió frecuentemente las tropas de Levalle á la victoria, el indio generoso que me alimentó y condujo en los desiertos con la lealtad de un amigo, y la sagacidad de un piloto.


Citas literarias

p.39 de La Araucana, de Alonso de Ercilla y Zúñiga

viendo de aquel varon la valentía 
El ser gallardo y el feroz semblante, 
su proporción y miembros de gigante



p. 124: Los indios eran indispensables para realizar mi plan de descubrimiento; pero la fuga de Levalle demostraba tambien que eran un peligro. ¿Podia prescindir de ellos? Mi espíritu empezaba á temer. Yo co nocia las empresas de este género por su lado poético y glorioso;la prosa y la realidad empezaban á señalarme el reverso de la medalla.

p. 127: ¿Cómo dormir la víspera de tomar una arma para separarse de la familia, de la Patria y de la Civilizacion, para desaparecer tragado por las brumas pavorosas de una de las regiones mas salvages del planeta, tal vez para dormir en ella el mas largo de los sueños con la mortaja, del pioneer de la civilizacion, ó para reaparecer á los meses sobre lejanos confines, como los poetas viajeros á los infiernos en su regreso á la luz ?

p. 158: antes de llegar a Salinas Grandes

Hácia los confines de Oriente avanzaba la luz bienhechora, como la reaccion de la vida que triunfa gradualmente de las acechanzas de la muerte en la naturaleza lánguida y enferma. Era el momento sublime de transicion entre las tinieblas y el dia, de que el poeta italiano ha dicho: 
L'alba vinceva l'ora mattutina 
Che fuggia innanzi, si che di lontano, 
Conobbi il tremolar della marina. ... 

La claridad habia derramado sus rayos sobre este proceloso mar de arenas, coronadas de pastos, como las olas del Atlántico de espumas, y soportaban los hombres y las bestias nuevos asaltos de la sabandija, que trasforman esta comarca en verdadero Purgatorio.

p. 176
No podia conciliar el primer sueño y permanecia atento al espectáculo del cuadro natural, envuelto en la luz azulada de esta noche. Hubiera podido describirlo diciendo con Lope de Vega : Callaba el bosque ya, callaba el viento Que solo entre los céspedes bullia, Y el agua con respeto el claro acento De su voz en si misma detenia. Pero no habria dicho verdad, por que, como las piruetas del bufon del rey Lear, en medio de las tempestades del cielo y del alma, el cotorreo de millares de loros, refujiados sobre las copas de los árboles, interrumpia grotescamente la magestad augusta de la escena 

El "museo" de Zeballos

p. 118 [En Guaminí]
Dirijióme á visitar los cementerios indigenas, de los cuales obtuve importantes colec ciones de cráneos araucanos, debido á la buena voluntad del capitan Arriola segundo gefe de Guaminí. Estas reliquias indigenas tienen tanto mas valor para el antropólogo, cuanto es evidente que el tipo puro de la raza araucana se perdia en nuestro pais por el cruzamiento con los blancos, que por delitos comunes y militares, ganaban los toldos del bárbaro, y con los numorosísimos cau tivos arrebatados por el indio en los cultivados campos. Cincuenta cráneos extraidos de los cementerios araucanos de Guamini y que están agregados á mi Museo, fueron cuidadosamente elejidos, y son tipos cuyas formas acusan plenamente la pureza primitiva que buscaba.


p. 181
Eran las 12 a. m. de un dia abrasador. Habiamos acampado entre el monte, á la sombra de los caldenes, y mientras hervia el puchero de yegua, resolvi escursionar á los médanos, en busca de las sepulturas araucanas. Con tres soldados salí, en efecto, abrumado de calor, para internarme en el revuelto mar de arenas, que se estiende al Norte del Sauce, limi tando el valle. El teniente Bustamante no veia con agrado mi empresa contra los muertos y, sin atreverse á censurarla con franqueza, repetia, mientras yo mudaba caballo, esta preciosa estrofa de Escobar:

 Llevadle, si, llevadle á la llanura 
Y sepultad alli su cuerpo yerto, 
Que la grama del campo y su verdura 
Deben ser la modesta sepultura 
Del hijo valeroso del desierto. 

Referiase á los cráneos que en una bolsa traia desde Salinas Grandes; y parecia insinuarme que los volviera á la tierra.- No se trata de eso, le decia yo, sinó de desenterrar otros. Y Bustamante movia la cabeza y recitaba otras estrofas:
Su tierra es nuestra; el agua de sus fuentes 
Apaga nuestra sed y nos recrea, 
Mieses nos dan sus campos florecientes 
. . 
Pobres indios! Sus bosques y el collado 
Donde al sol adoraban, son ya agenos; 
Su suelo entero ha sido conquistado 
Y nada! Nada! Se les ha dejado: 
Que les queden sus tumbas á lo menos!

- Mi querido teniente, contesté yo, poniendo el pié en el estribo, si la Civilizacion ha exijido que Vds. ganen entorchados persiguiendo la raza y conquistando sus tierras, la ciencia exije que yo la sirva llevando los cráneos de los indios á los museos y laboratorios. La Barbarie está maldita y no quedarán en el desierto ni los despojos de sus muertos.

p. 183
Bajo del cráneo y á guisa de almohada estaban las joyas, las prendas del caballo y demas objetos de plata labrada, de madera y hueso, que pertenecieron al finado. Hice excelentes colecciones, de que trataré en un tomo separado.
...
No todas las sepulturas son análogas. La de los caciques no se re ducen á una fosa comun, sino á una pequeña huaca, formada de trozos de madera dura en el interior del médano, cubierto todo por la arena. Tal era la tumba de Calvucurá, cuyo cráneo poseo y de que me оси paré en la prometida ocasion. 


domingo, 20 de septiembre de 2026

1869 "El Partido de Bahía Blanca. Informe a la Comisión..." escrito por George Claraz y traducido por Caronti y su esposa Adela


Par Georges Claraz

Cet opuscule a été écrit par moi á la demande du comité – en francais – tout en gardant mes brebis, monsieur et madame Caronti l’ont tradui en espagnol. Comme il fu écrit á la hate, par des briques et morceaux, tout en faisant mes travaux, n’ayant pas relu l’ensemble, je me suis opposé á ce que mon nom y figure.

L’oppuscule á été primé á l’exposition et a obtenu une medaille de distinction á l’éxposition de Cordoba, que M. Real de Azua me proposa d’emporte á mon depart pour l’Europe. Je declinai l’offre.

Bibliothek der Universität Zürich

 La nota manuscrita dice:

"Este opúsculo fue escrito por mí, - en francés - a pedido de la comisión, mientras cuidaba mis ovejas. El señor Caronti y su esposa lo tradujeron al español. Dado que fue escrito a las apuradas, de manera fragmentaria, como en bloques mientras seguía trabajando, al no haber releído el texto completo, me opuse a que en él figurara mi nombre.

El opúsculo fue premiado en la exposición y obtuvo una medalla de distinción en la exposición de Córdoba, que el señor Real de Azua me propuso que me lleve cuando partí de regreso a Europa. Decliné el ofrecimiento."


Primera fotografía de Bahía Blanca, 1869, tomada desde la intersección de las actuales calles Zelarrayán y Rodríguez y en la que se ve al fondo la antigua catedral, tomada por Antonio Pronsato, padre de Domingo Pronsato.


 CLARAZ, George, El partido de Bahía Blanca. Informe a la Comisión de la Exposición Nacional de Córdoba, Bs. As., 1869.




Georges Claraz en su juventud


Censo Nacional de 1869, partido de Bahía Blanca, población rural. 



Pedidos y concesiones de "suertes de estancia" en la zona rural de Bahía Blanca 
(en la Biblioteca Rivadavia)








Una excelente reseña biográfica de Georges Claraz se puede leer en este artículo de Guillermo Palombo, "La colección de Georges Claraz", publicado en la revista Hilario. Artes, letras oficios, 2026.


Las cartas de su socio y amigo Christian Heusser se pueden leer (en alemán) accediendo a este sitio: Briefe an die Familie





sábado, 19 de septiembre de 2026

1859 El "Informe de la Comisión Exploradora de Bahía Blanca" de Carlos Enrique PELLEGRINI

 


El texto completo del "Informe de la Expedición Exploradora de Bahía Blanca" publicado por Carlos Enrique Pellegrini entre noviembre de 1860 y abril de 1861 en la Revista del Plata, se puede descargar desde acá


 Carlos Enrique Pellegrini. Delineamiento de Bahía Blanca, 1858-59. 
Acuarela sobre cartón 16 x 40 cm. 
Museo Nacional de Bellas Artes

Carlos Enrique Pellegrini.






Este mapa también forma parte del "Informe..." y está publicado en la Revista del Plata, abril de 1861





Algunas pinturas de Pellegrini:







La traducción del poema final:

Luego, al despedirme de este triste lugar, me desahogué diciendo:

           

 

 

 

 

 

 

 

 

Adiós tristes testigos de la derrota de un valiente:

muros manchados con su sangre, cueva misteriosa;

solitaria tumba.

 

Adiós, desdichada ciudad que nació con la Esperanza

Pero a la que el Error, el Odio y la Venganza

ahogaron al nacer.

 

Donde yo pensaba volver a encontrar, de la república romana,

la grandeza naciente, y su plaza pública,

estrado de libertad,

 

ay ay, no encontré más que un cumulo de piedras

un tétrico calabozo, abierto en sus entrañas

por el rigor.

 

En lugar de las verdes arboledas desde la que suave brisa

sobre los frisos de mármol, infundiría vida

en el seno mismo del Pueblo-Rey,

 

no vi más que un pozo seco, excavado por esclavos;

y una árida ladera sembrada de obstáculos

por un Yo inflexible.

 

Una loba amamantó a Rómulo y a su hermano:

acá los fundadores asesinaron a su padre

y a Roma la incendiaron.

 

Y  al asesinar a Cesar, Brutus gritaba ¡“Patria”!

Pero ¿qué podía gritar una turba envilecida

Sin honor y sin Dios?

 

Una turba, desecho de la Europa arrasada,

con vicio alimentada, de vicio hambrienta

que, de la Libertad,

 

en el vertiginoso momento del crimen se atreve

a invocar su santo nombre, profanar su prestigio,

mancillar su majestad.

 

Ah... que mueran también los recuerdos detestables

que huya, que huya para siempre, ese lúgubre cuadro

de errores irreparables..

 

Ese pozo no es más que un volcán del que brota la infamia,

el abismo sin fin en que la patria

arroja su bandera

 

Pero en uno de sus bordes, en ese sitio oscuro,

cubierto de desechos impuros, una frase escrita

ha grabado el Eterno:

 

“De fuerte y perdurable nada hay en este mundo,

nada de bello, nada grandioso que la razón no funde

sobre el ESPÍRITU FRATERNAL”

 

¡Adiós! ¡Descansa en paz, sombra errante y dolorida!

que sin descanso buscaste en una y otra orilla

esa fraternidad;

 

tú, que no encontraste más que traidores como amigos

como compañeros, unos locos; unos carceleros como sacerdotes;

¡por doquier l’Adversidad!





domingo, 30 de agosto de 2026

Mujeres y niños en la fortaleza, Bahía Blanca 1835-1836

 


INES MENDEZ

Diciembre 22 de 1835 En la Parroquia de N. S. de la Merced de Bahía Blanca, yo el cura puse olio y crisma a Inés, hija parda natural del señor Francisco Méndez, soldado moreno finado y de la señora Juana MIguez, del finado José Domingo, misionera del pueblo de Boscada; nacida en el Tandil el 25 de noviembre d 1827 y bautizada entonces con el agua del socorro, fueron padrinos el capitán Francisco Palao y la sra Ramona Peña a quienes adoctrine …

 

FLORENZIO MENDEZ

Diciembre 22 de 1835. En la Parroquia de N.S. de la Merced de Bahía Blanca, yo el cura puse olio y crisma a Florenzio, hijo pardo del soldado moreno finado Francisco Méndez y de la señora Juana Miguez del finado José Domingo; misionera de del pueblo de Boscada, nacido en mayo 18 de 1830 ausencia del cura y bautizado entonces con el agua del socorro…

 

MARGARITA MENDEZ

Diciembre 22 de 1835. En la parroquia de N.S. de la Merced de Bahía Blanca, yo el cura puse olio y crisma a Margarita, hija morena natural de Francisco Méndez, soldado moreno finado, y de la sra Juana MIguez, del finado José Domingo; misionera del pueblo de Boscada, nacido en Junio de 1833, en ausencia del cura bautizada entonces con el agua del socorro

 

BRUNO FARIAS

Diciembre 22 de 1835. En la parroquia de N. S de la Merced de Bahia Blanca, yo el cura bautizo solmenmente a Bruno, hijo pardo de padre no conocido, y de la sra Saturnina Farías, del finado Severino; nacido en octubre de 1835. Padrino el capitán Don Francisco Antono Palao…

 

DAMASIA ROJAS

Diciembre 24 de 1835. En la parroquia de N.S de la Merced de Bahía Blanca yo el cura bautizo solemnemente a Damacia, hija blanca natural del señor Rafael Rojas, del finado Alonso Boneziano, y de la sra Justa Farías, del finado Juan Pedro; nacida a 10 del corriente de 1835 padrinos Claudio Cardoso y María Inés García a quienes advertí el parentesco y sus obligaciones

 

DOMINGO GARCIA

Diciembre 25 de 1835. En la parroquia NS de la Merced de Bahía Blanca, yo el cura bautizo solemnemente a un moreno africano de la edad como de 20 años, actualmente soldado del regimiento de Dragones que fue agarrado por los… en un buque cargado de esclavos con destino a Brasil en ocasión de la guerra entre ambas naciones el años de 1827, a quien puso nombre y apellido Domingo García. Fue padrino el soldado Manuel José Hernández.

 

MARIA GUMERSINDA MOLINA

Diciembre 30 de 1835. En la parroquia de NS de la Merced de Bahía Blanca, yo el cura bautizo solemnemente a María Gumersinda, hija blanca natural del Sr Capitán del Regimiento de Blandengues Dionisio Monina, del finado Benito y de la Sra Margarita Almada del viviente Ramon; nacida en Flores de Bs As. Fueron padrinos el señor Gregorio Álvarez y la señora María Inés García a quienes advertí del parentesco y sus obligaciones.



FELIX ENTRERIO

Enero 4 de 1836. En la parroquia de NS de la Merced de Bahía Blanca yo el cura puse olio y crisma a Felix, hijo blanco natural del señor Francisco Entrerios de finado Antonio, chileno; y de la señora María Timotea Gorosito del finado Pedro; nacido en mayo 13 de 1835.

 

JUAN DE LA CRUZ VAIGORRI

Enero 4 de 1836. . En la parroquia de NS de la Merced de Bahía Blanca yo el cura puse olio y crisma a Juan de la Cruz, hijo blanco natural del sr. Manuel Vaigorri de san Luis, y de la sra María Magdalena Perez, del finado Anastasio; nacido en diciembre 10 de 1835.

 

MARIA DE LOS ANGELES DE LA PAZ

Enero 4 de 1836. . En la parroquia de NS de la Merced de Bahía Blanca yo el cura bauticé solemnemente a María de los Ángeles, hija de padre indio y de la sra María del Carmen de la Paz, de la edad como de diez meses, traída a los cristianos en ocasión de ser libertada la madre en noviembre de 1835.

DAMIANA GOMEZ

Enero 4 de 1836 . En la parroquia de NS de la Merced de Bahía Blanca yo el cura puse olio y crisma a Damiana, hija natural del finado soldado de Dragones Andrés Gómez y de la señora Mercedes Tupay, ambos misioneros; nacida en septiembre 27 de 1827

 

EZEQUIEL ORTIS

Enero 7 de 1836. . En la parroquia de NS de la Merced de Bahía Blanca yo el cura puse olio y crisma a Ezequiel, hijo blanco legítimo del sr. Leandro Ortis, del finado José María de la Valle de Catamarca; y de la sra Feliziana Cortez, del finado Eusebio; nacido en abril 11 de 1834 bautizado entonces con el agua del socorro, venidos todos a esta guardia de resulta de ser liberados del cautiverio de los ranqueles en la entrada victoriosa de este año.

DOMINGO DAFÍ

Enero 10 de 1836. . En la parroquia de NS de la Merced de Bahía Blanca yo el cura puse olio y crisma a Domingo Dafí, hijo de padre indio y de la señora Rosa María, cautiva de los indios desde la niñez, motivo por que ignora su apellido; nacido en el año 1834 y bautizado con el agua del socorro al tiempo de ser liberado con la madre.

GREGORIA DAFÍ

Enero 10 de 1836. . En la parroquia de NS de la Merced de Bahía Blanca yo el cura bauticé solemnemente a Gregoria hija parda del cabo de Dragones Lorenzo Dafí, moreno del finado Bastian, brasilero; y de la sra Rosa María, cautiva desde la niñez de los indios, el porque ignora su apellido; nacida en noviembre de 1835.

TOMAS DE AQUINO ROJAS

Enero 13 de 1836. . En la parroquia de NS de la Merced de Bahía Blanca yo el cura puse olio y crisma a Tomas de Aquino, hijo blanco de padre indio y de la sra Dionisia Rojas, del viviente Luciano, chileno; nacido en el año 1834 y…


MANUEL PELAGIO

Enero 16 de 1836. En la parroquia de NS de la Merced de Bahía Blanca yo el cura puse olio y crisma a Manuel, hijo blanco, natural del cabo de Blandengues José María Pelagio, y de Margarita Ramírez; nacido en diciembre de 1832, en ausencia del cura fue bautizado entonces con el agua del socorro…

 

FLORENTINO CHAVEZ

Enero 16 de 1836. En la parroquia de NS de la Merced de Bahía Blanca yo el cura puse olio y crisma a Florentino, hijo blanco natural del sargento de blandengues José María Chávez, tucumano y de la señora María Villaruel; nacido en octubre 17 de 1835, en ausencia del cura fue bautizado con el agua del socorro.

 

MANUEL PEREIRA

Enero 16 de 1836. En la parroquia de NS de la Merced de Bahía Blanca yo el cura bauticé a Manuel, hijo de padre indio y de la sra Narcisa Pereira, del finado Ernesto, nacido en el año 1834, y recién rescatado con la madre.

JUAN BAUTISTA SILVA

Enero 16 de 1836. En la parroquia de NS de la Merced de Bahía Blanca yo el cura puse olio y crisma a Juan Bautista, hijo de padre indio y de la Sra. María Dolores, cautivada desde la niñez de los indios, bautizado con el agua del socorro al tiempo de ser rescatado con la madre y actualmente en poder del cabo de Blandengues Juan Bautista Silva; nacido en junio 24 de 1834.

JUAN PABLO VACA

Enero 16 de 1836. En la parroquia de NS de la Merced de Bahía Blanca yo el cura bauticé solemnemente a Juan Pablo hijo blanco legítimo del alférez de Blandenguez Pedro José Vaca y de la sra Isabel Falquez; nacido en enero 10 de 1836.

MARIA ZOILA ANGOLO

Enero 20 de 1836. En la parroquia de NS de la Merced de Bahía Blanca yo el cura puse olio y crisma a Maria Zoila, hija blanca natural del Sargento de Dragones Marcelino Angolo del viviente Manuel, sanjuanino; y de la Sra María del Rosario Villegas, del viviente Alberto; nacida a 26 de julio de 1834 y bautizada entonces con el agua del socorro.

 

NATIVIDAD AVILA

Enero 23 de 1836. En la parroquia de NS de la Merced de Bahía Blanca yo el cura puse olio y crisma a Natividad, hija blanca natural del cabo de Blandenguez Benito Avila, salteño y de la sra María Rocha, del viviente Narciso nacido en septiembre 8 de 1834.




DELFINO EDUARDO FERREIRA

Enero 23 de 1835. En la Parroquia NS de la Merced de Bahía Blanca, yo el cura bautizo a Delfino Eduardo, hijo blanco natural del soldado de Dragones Vicente Ferreira, del finado Raymundo, brasilero, y de la Sra Rafaela Carmena; nacido en enero 4 de 1836.

 

CEFERINO TOMAS MEDINA

Enero 24 de 1836, bauticé yo el cura en la parroquia de NS de la Merced de Bahía Blanca a Ceferino Tomás, hijo de padre indio y de la sra Pascuala Medina, del viviente Gayetano de la Guardia de Rosas, nacido entre los Ranqueles al empezar de 1834 y rescatado con la madre en este año.

 

IGNACIA SUAREZ

Enero 24 de 1836, en la parroquia de NS de la Merced de Bahia Blanca, yo el cura puse olio y crisma a Ignacia, hija blanca natural del finado Manuel Raymundo, sargento del regimiento de Dragones; y de la sra Maria Severiana Suarez, del finado Pascual; nacida el 30 de julio de 1833, bautizada en ausencia del cura con el agua del socorro.

 

DESIDERIO SEJAS

Enero 24 de 1836. En la parroquia de NS de la Merced de Bahia Blanca yo el cura puse el olio y el crisma a Desiderio, hijo pardo natural del soldado de Dragones Juan Seijas, porteño; y de la señora Maria Severiana Suarez; nacido el 28 de mayo de 1835, y bautizado entonces con el agua del socorro.

 

GREGORIO VILLALBA

Enero 24 de 1836. En la parroquia de NS de la Merced de Bahía Blanca, yo el cura bauticé a Gregorio, hijo de padre indio y de la señora Isabel (se ignora su apellido), actualmente en poder del soldado de Blandengues Juan Villalba, nacido en el año 1833 entre los ranqueles y rescatado en   pasados con la madre.

 

JUAN VILLALBA

Enero 24 de 1836. En la parroquia de NS de la Merced de Bahía Blanca yo el cura, bautice a Juan, hijo de padre indio y de la Sra Isabel (se ignora su apellido), actualmente ambos en poder del soldado de blandenges Juan Villalba; nacido entre los ranqueles en el año 1834.

 

FLORENCIA PEREIRA

Enero 31 de 1836. En la Parroquia NS de la Merced de Bahía Blanca yo el cura puse olio y crisma a Florenzia, hija natural del soldado de Dragones Mariano Pereina, correntino, ausente, desertado y de la señora Maria Narcisa…; nacida en noviembre 7 de 1828 y bautizada entonces con el agua del socorro.

 

CANDELARIA

Febrero 2 de 1836. En la parroquia NS de la Merced de Bahía Blanca, yo el cura bauticé solemnemente a Candelaria, hija de padre indio y de XXX GArcia, 





Libro de Bautismos de la parroquia Nuestra Sra de la Merced, Bahía Blanca, diciembre de 1835
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