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martes, 19 de marzo de 2024

1996 EL MUSEO HISTORICO, "Un rincón donde el tiempo permanece"

 






"La actividad en el museo no ha hecho más que reafirmar la tendencia actual, dinámica y participativa de las ciudades o los pueblos donde se inserta. La primera de estas muestras se realizó con el concurso de los escribanos, después llegó El corazón del ropero, con la primorosa ropa blanca de otros tiempos; Los sonidos del agua, con instrumentos musicales, Contigo pan y fideos, evocando los molinos harineros, fideerias y viejas panaderías de la ciudad. Los bellos abanicos de las abuelas y bisabuelas lucieron en Aires de primavera, y más tarde el llamado fue para El costurero de la abuela.

En todos los casos los bahienses llegaron hasta su museo histórico para mostrar sus pertenencias y además, en dos oportunidades, para el tiempo de Adviento, aportaron los pesebres familiares, algunos de ellos atesorados de generación en generación.









lunes, 18 de marzo de 2024

1981 El museo dinámico

 

EL MUSEO Y SU VINCULO CON EL MEDIO

La Nueva Provincia, 20 de enero de 1981


El museo, si bien es pasado, no debe olvidar de seguir un ritmo presente con proyección futura, reza una reflexión recibida de la dirección del Museo Histórico y de Ciencias Naturales, a cargo de la señora María Angelica G de Magallan

..

Se puede establecer que un museo es una institución permanente, administrada por el interés general, con el objeto de de conservar, estudiar y valorar por distintos medios y exponer para el deleite y educación del público un conjunto de elementos de valor cultura. Son organismos docentes y técnicos que reúnen, conservan y exhiben ordenada y cronológicamente las reliquias, objetos y documentos del pasado para hacer conocer, comprender e interpretar la historia nacional, reafirmando los valores axiomáticos.

Antes: depositario. Hoy dinámico.

Según afirma la dirección municipal del museo, este en el esquema tradicional era un depositario y custodio de los elementos que hablaban del pasado, pero esa no es su función prioritaria y específica. Hoy se trata de despertar interrogantes enseñando, vivenciando y formando conductas de respeto y valoración por el patrimonio cultural, desde el niño que con asombro contempla y el adolescente que busca una respuesta, hasta el adulto que compara el ayer y el hoy.

domingo, 17 de marzo de 2024

El Museo Histórico entre 1976-1980 (en "Hitos de una gestión")


 

1978 El Museo Histórico y de Ciencias Naturales en la película del Sesquicentenario de Bahía Blanca

 








El museo histórico y de ciencias naturales guarda en sus salas documentos y objetos de valía que sirven para el estudio de nuestro pasado

(Tomado de la película distribuida en 1978, en ocasion del sesquicentenario de la fundación de Bahía Blanca)


1971 La sala Armada Argentina en el Museo Histórico de Bahía Blanca

 

1971 La Nueva Provincia. Noviembre

Inaugurase una Sala Naval en el Museo Histórico Municipal

Se iniciaran hoy los actos previstos para conmemorar el 75 aniversario de la creación de la Base Naval y el cincuentenario del Arsenal Naval Puerto Belgrano. En la fecha, a las 18, se procederá a la inauguración de la sala “Armada Argentina” en el Museo Histórico y de Ciencias Naturales de Bahía Blanca.

En forma permanente se expondrán en dicha sala distintos objetos de Puerto Belgrano, Baterías, Aviación Naval y de la Flota de Mar. En oportunidad de la habilitación mencionada se cumplirá una ceremonia a la que concurrirán autoridades, oportunidad en que pronunciará un discurso el director del Museo Naval de la Nación capitán de fragata Enrique González Lonzieme.

A continuación, se detallan los elementos que estarán expuestos desde hoy en el Museo:

Bitácora antigua: perteneciente a la Bermejo, nave en la cual se hicieron los relevamientos de la bahía en el año 1881, por la comisión presidida por el sargento mayor Enrique Howard e integrada por los guardiamarinas Manuel Domeq García y Félix Dufourq.

Cofre con Pabellón: donados por la provincia de Jujuy al Destroyer del mismo nombre en e año 1912. El pabellón es el de combate y el cofre, un verdadero alarde de la artesanía fue confeccionado por un ebanista jujeño.

Campana de bronce: perteneció al acorazado “Moreno” y tiene aproximadamente sesenta centímetros de diámetro y sesenta centímetros de alto.

Vitrina con objetos: se exhiben la espada del sargento mayor Enrique Howard, con su nombre grabado en la hoja y cinturón; el sombrero bicornio del capitán Dufourq, sus hombreras en hilo de oro con charreteras y un libro con las anotaciones del marino durante su viaje desde Europa a bordo del transporte “Patagonia” (1886-1887). Un uniforme de marinero usado en la primera conscripción de la Armada Argentina en 1890 por el señor Guillermo Jacob quien hizo el servicio a bordo de los cruceros “San Martín” y “Garibaldi”.

Rueda de cabillas: perteneció al destructor “Buenos Aires” buque tipo de las ocho unidades adquiridas en Inglaterra durante el ministerio del contraalmirante Eleazar Videla, precursor de la Armada moderna.

Escudo de bronce: se trata del escudo de popa del destructor “San Luis”, unidad del tipo “Buenos Aires”

Dos sables de abordaje: utilizados en la Armada durante la época de la independencia.

Fusil Remington: empleado por tropas de la Armada durante la Campaña del Desierto.

Proyectil seccionado: calibre 254 utilizado en las cañoneras “Paraná” e “Independencia”

Proyectil K 240 “C”: correspondiente a los cañones de las baterías costeras.

Fragmentos de madera: pertenecientes a la corbeta imperial “Itaparica” capturada en el combate del 7 de marzo de 1827 en Carmen de Patagones. Fue hundida durante el combate y se la rebautizó con el nombre de “Ituzaingó”. Fondeó en el rio Negro sirviendo algunos años de pontón frente a Patagones. Por orden de Juan Manuel de Rosas los dos palos de esa embarcación fueron enviados a Bahía Blanca a bordo del bergantín “Argentino” para que sirvieran de balizas en precaución de los buques que entraran al puerto local. Fueron utilizados en dos de los siguientes cuatro puntos no determinados: Monte Hermoso, Mancha Negra, Toro Grande y Toro Chico. Los restos de la embarcación fueron rescatados del lecho del Río Negro en 1867 y se encontraban depositados en la Prefectura de Patagones.

Escultura en Mármol: cabeza del comandante Luis Piedrabuena, colocada sobre una base de madera procedente del mobiliario de uno de los viejos acorazados.

Modelo del submarino “Salta” construido en madera

Fotocopias de relevamientos una es de Fitz Roy, efectuado en 1832, en oportunidad de llegar a estas costas con la “Beagle” y la “Adventure”, llevando en su viaje alrededor del mundo al naturalista Carlos Darwin. Se trata del primer relevamiento conocido de la zona. También se expondrá uno del capitán Dufourq, del año 1899.

Escudo: pertenece a Puerto Belgrano, construido en bronce sobre base de madera.

Muestrario de la tierra de la perforación de pozos de agua, similar al que se encuentra en el Museo de la Base Naval.

Cuatro faroles: dos son de situación (uno de babor y otro de estribor) y dos cuyo origen se desconoce y que se encontraban en la base desde hace más de veinticinco años.

Fotografías de la primera tripulación del buque “Rivadavia” tomada en los Estados Unidos de America en 1914 y secuencias de los orígenes de Puerto Belgrano con las primeras obras. Ogras mostrando [ilegible] relacionadas con la aviación naval.


1967 EL "FORTIN CUATREROS" AL MUSEO HISTÓRICO



 Pero ya sabemos que ese "fortin" es un fake, tal como han demostrado PUPIO y PERRIERE, en su libro Estancias, fortines y malones, EDIUNS, 2013 en las páginas 24 a 46.

1968 Una reseña sobre el Museo Historico y de Ciencias Naturales en la revista Campo y sierras

 



"Al celebrar Bahía Blanca el 11 de abro de 1928 su primer centenario, ya que la Fortaleza Protectora Argentina que le diera origen fue fundada por el coronel Ramón Estomba el 11 de abril de 1828, se echó a ver que la ciudad carecía de un museo histórico que guardara documentos, fotografías, mapas, actas, objetos etc. capaces de ilustrar sobre el rápido y magnífico desarrollo de una aldea en una ciudad marítima, orgullo de la República. Se hicieron algunos intentos para salvar algún caudal ilustrativo en vías de extinción y se notó que dicho material había desaparecido para siempre. A pesar de ello el 3 de junio de 1933 se promulgó una ordenanza disponiendo la creación del "Archivo Histórico" de Bahía Blanca que jamás logró plasmar en la realidad. Tampoco pudo concretarse otro movimiento surgido diez años más tarde.

Al fin por ordenanza numero 295 del 31 de agosto de 1950, al ser creado el cardo de Director, fue designado el 16 de enero de 1951 el señor Antonio Crespi Valls con amplias facultades para instalar el museo en el subsuelo del Teatro Municipal. El material de que disponía era por demás insuficiente para despertar el interés del público. Para demostrar lo que podía llegar a ser el museo y estimular la entrega de objetos y piezas históricas de mayor o menor interés localista y patagónico, el señor Crespi Valls exhibió en carácter de custodia permanente sus nutridas colecciones históricas formadas a través de cuarenta años de continua búsqueda.

El museo abrió al público el 29 de octubre de 1951. Ante el éxito cultural la Dirección resolvió agregarle el de Ciencias Naturales, inaugurando una nueva sala el 11 de abril de 1955. El 9 de julio de 1962 se abrió oficialmente una gran sala ubicado debajo de la platea del Teatro Municipal completando hasta el momento todo el espacio disponible. 

Con respecto al valioso material concentrado en sus salas de exposición diremos que el Museo dispone de una sala de armas recientemente inaugurada, presidida por la reproducción del famoso cuadro de Blanes sobre la llegada del general Julio A Roca al Río Negro y donada por el general Osiris Guillermo Villegas; el primer aparato de rayos X que tuvo el Hospital Municipal; la biblioteca del Dr. Sixto Laspiur famoso médico bahiense; la espada del general Daniel Cerri; el retrato apócrifo del coronel Ramón Estomba; innumerables fotografías de los primitivos pobladores, mapas, planos, edificaciones antiguas. Dentro de la enorme variedad del material exhibido se encuentra una destacada colección de animales embalsamados cedidos  en custodia por el actual director Sr. Félix Fortunato Fieg y que aumenta progresivamente.

El material indígena integrado por flechas, objetos, armas, prestigia en cuidadosas vitrinas el pasado telúrico de la región. Las ciencias naturales tienen un lugar destacado en sus salas: mineralogía, geología, antropología, biología, botánica tienen innumerables ejemplares para estudiosos y visitantes que pueden disfrutar de claras explicaciones en sus tarjetas. 

Una nutrida y especializada biblioteca en historia y ciencias naturales engrosada en su mayoría por donaciones permite el asesoramiento de investigadores y técnicos en sus diversas ramas principalmente en lo referente a la bibliografía regional. Como una contribución al pasado Bahiense el Museo ha editado tres publicaciones tituladas "El coronel Ramón Estomba fundador de Bahía Blanca", la Legión Agrícola Militar en su primer centenario" y "La invasión del 19 de mayo de 1859".

Por último la valiosa documentación histórica sobre el pasado bahiense especialmente concentrada sobre hallazgos en viejos archivos municipales y donaciones particulares que es permanentemente consultada por los especialistas en la materia. Digamos que los locales del museo son insuficientes para poder exhibir todos los objetos y materiales que dispone, creyendo que en un futuro cercano se podrá contar con un edificio apropiado para los elevados fines culturales de esa prestigiosa institución, orgullo de Bahía Blanca."




1964 MUSEO HISTORICO Y DE CIENCIAS NATURALES







Congreso Argentino. Cámara de libreros y papeleros de Bahía Blanca, 6, 7 y 8 de noviembre 1964

Museo Histórico y de Ciencias Naturales
Esta prestigiosa institución de nuestro medio cultural pese al corto tiempo de su creación constituye uno de los más valiosos centros de  Bahía Blanca. En enero de 1951 al ser designado por decreto municipal el señor Antonio Crespi Valls director del organismo citado, se reconocía en esa personalidad su ardua labor de historiador y de investigador de nuestro pasado. El nombrado dedicóse con premura a la instalación del Museo en el local que ocupa en estos momentos, en el subsuelo y del Teatro Municipal organizándolo con el material que disponía en sus colecciones particulares. En octubre del mismo año, previo todos esos detalles de instalación, es inaugurado en forma oficial y librado al conocimiento del público.
La continuidad de su tarea, apoyado en la desinteresada colaboración que le prestó el público bahiense, hizo posible esta hermosa obra de cultura, que al fallecer en el año 1959, fue continuada por el señor Esteban Erize, actual director, cuya destacada labor de investigador indigenista elevó aún más la posición del Museo en el concierto nacional de esas instituciones.
Los propósitos de documentar paso a paso la fundación y desenvolvimiento de nuestra ciudad se han cumplido pues la institución ofrece un nutrido e interesante material documental, fotográfico, periodístico, etc, que revive la historia de nuestro pasad. 
Refiriéndonos al anexo de Ciencias Naturales, museo instalado en el mismo local y separado del Histórico y cuya habilitación permitió descongestionar este último, goza permanentemente un continuo aumento de sus valiosas colecciones por las donaciones espontáneas como así también las expediciones que efectúa el personal del establecimiento. Hace escaso tiempo, la instalación de personal taxidermista, permitió la confección de hermosos ambientes ubicándose en ellos animales de nuestra zona y otras regiones del país. Tanto el material histórico como el de ciencias naturales es permanentemente estudiado por investigadores locales y nacionales, pues han hecho mérito de lo que ofrecen sus anaqueles y vitrinas.
El contacto que se mantiene con personal científico y técnico de la Universidad Nacional del Sur permite al museo bahiense aumentar sus prestigiosas colecciones y basar sus conocimientos en técnicas modernas de conservación y exhibición.
El Museo mantiene un intercambio de publicaciones con distintas instituciones de todo el mundo, siendo las principales: (las enumera)

La institución ha editado tres volúmenes sobre historia de Bahia Blanca titulados: El coronel Ramón Estomba, Fundador de Bahia Blanca", "Primer centenario de la Legión Agrícola Militar" y "La invasión del 19 de mayo de 1859", ilustrados todos con fotografías, mapas, documentos, etc.

El personal del museo, encabezado por su director, señor Esteban Erize se compone de las siguientes personas: señor Modesto Castañón, encargado de la parte histórica y administrativa; señor José Miguel Malán y Renzo Bonucelli, encargados de las secciones de ciencias naturales y taxidermia y señor Ernesto Baratelli, como ordenanza del establecimiento.
Las autoridades municipales no desconocen los valimientos históricos del museo y colaboran para su engrandecimiento aportando partidas sustancias a esos fines."


                                           

1967: los cañones donados por el V cuerpo (y la sala de armas)



 "Donación del Comando del V Cuerpo al Museo

Desde ayer la sala de armas del Museo Histórico y de Ciencias Naturales de Bahía Blanca cuenta con dos valiosas piezas más. En nombre del comando del V Cuerpo de Ejército, el capitán Cosme Villasuso se hizo entrega al director del instituto, señor Félix F. Fieg, en un acto desprovisto de protocolo, de dos cañones Krupp, calibre 75 mm, modelo argentino 1909, hipermóviles, fabricados en Essen (Ruhr), Alemania.
Dichas piezas fueron donadas a raíz de gestiones que realizara el director ante el anterior comandante del V Cuerpo general de división Osiris G. Villegas Están en perfecto estado de conservación, pese a su larga actuación en distintos regimientos de artillería. Durante más de 50 años prestaron servicio y actualmente estaban en una dependencia militar del Gran Buenos Aires. Se los transportó a nuestra ciudad por vía terrestre para materializar el propósito indicado.
Fueron colocados en el hall de entrada, donde se encuentran varias muestras de nuestro pasado histórico, tan íntimamente ligadas al pasado de la patria. Junto a la campana fundida en ocasión del centenario de la muerte del general José de San Martín; de armas y documentos que recuerdan las distintas etapas  de la ciudad en el transcurso del tiempo. Son el testimonio de la modernización de nuestro ejército, lo que trae a la memoria los nombres de Roca y Ricchieri, cumplido en la primer década del siglo. Radiados del servicio quedan como ejemplo de la silenciosa y fecunda acción de las armas argentinas a lo largo de más de cincuenta años, desde 1909 a la fecha."

1967 LA LLEGADA DEL CAÑON A LA PLAZA GARIBALDI

 




1956 Centenario de la Legion Agricola Militar en el Museo

 


1951 La inauguración del Museo Histórico



 

La inauguración del Museo Histórico en octubre de 1951, en el subsuelo del Teatro Municipal

                                       

¿Por qué pensar el Museo del Museo? Porque el Museo Histórico de Bahía Blanca tiene una historia.

"Concretando una plausible iniciativa... quedó inaugurado en los últimos días de octubre el Museo Histórico Municipal de Bahía Blanca y su anexo de Ciencias Naturales, habilitado tras ingentes trabajos en el subsuelo del Teatro Municipal 17 de octubre. El acto inaugural contó con la asistencia de numerosas personas de nuestro medio entre las que se hallaban el intendente municipal, ingeniero Norbero Arecco, el subsecretario de Cultura, señor Arnaldo Collina Zuntini, otras autoridades, periodistas, artistas y publico general.

Dando por iniciada la existencia del Museo pronunció un breve discurso el ingeniero Arecco señalando la significación de esta iniciativa. ... A continuación usó de la palabra el señor Antonio Crespi Valls, director del museo, quien con acertadas palabras señaló el comienzo de una labor de recopilación y documentación que sería el principio de un futuro museo histórico, estructurado sobre bases ya permanentes...." 

Bueno, en esto estamos nosotros.









                                     

1945 ¿Y este museo, con una comisión integrada toda por señoras?

 


1943 mayo Crespi Valls sobre el proyecto del museo

 1943 mayo 10: Crespi Valls escribe sobre la cuestión de las donaciones, el terminus a quo (es decir, el punto de partida de la historia que abarca)
y el carácter pampeano-patagónico del museo y archivo.



1943 enero Crespi Valls y el proyecto del Museo Histórico


 MUSEO HISTORICO MUNICIPAL

Por Antonio Crespi Valls

Una lluvia caída durante la noche hizo que mi amigo, el afortunado turista que tan mal rato me hizo pasar al no poder mostrar el mar bahiense por ninguna parte, tuviera que postergar por un dia su salida en dirección a los lagos del sur.

En consecuencia, continué sirviéndole de guía una jornada más. Al presentarme al hotel, por la mañana me recibió con esta propuesta:

 

- Hoy es jueves. Día en que los museos están abiertos al público. Podemos, si le parece visitarlo. Por la historia, el de Bahía Blanca debe ser en extremo importante. Si le parece, podemos visitarlo. Por la historia, el de bahía Blanca debe ser en extremo importante.

-          Si, naturalmente. La historia de nuestra ciudad es altamente interesante. Cuando el indígena y el desierto dominaban el sur….

-          Veo amigo mío que usted se confunde o intenta confundirme. YO no me refería a lo interesante de la historia local que conozco bien, sino a lo importante de su Museo Histórico. ¿O resultara también que Bahía Blanca carece de Museo?

-          Mire… le diré. En repetidas ocasiones algunos amantes de nuestro pasado han intentado hacer, y hasta aprobaron ciertas disposiciones comunales que refiriéndose al museo histórico establecían la urgencia de su inmediata creación. Se presentaron trabajos preliminares ya la postre resulto que….

-          No siga, me imagino el resto. Es el mismo caso del balneario marítimo. Cuarenta años hablando de su instalación y la gente continua bañándose bajo la ducha casera.

-          No tanto… Usted gusta de exagerar nuestra pasividad.

-          Tómelo a broma. Pero si tan orgullosos están ustedes de la heroica historia de Bahía Blanca, ¿por qué dejan que se pierda o se ignore en el olvido? ¿Qué cosa creen ustedes que es la historia de un pueblo, de un pueblo que la tiene, naturalmente?

-          ¡Hombre! Pues cualquiera lo sabe. La historia es eso, precisamente, historia.

-          Mas claro agua… La historia, amigo mío es el punto de partida del pasado que alimenta el presente y se proyecta al porvenir. Así como las personas no pueden existir sin genealogía, tampoco los acontecimientos y mutaciones de los pueblos tienen debida y ordenada explicación si no se correlacionan entre sí a través del tiempo.

-          Lo entiendo a medias. Me resulta un tanto filosófica la explicación y debo confesarle que en cuestiones filosóficas soy un lego.

-          No importa. Entenderá mejor si le digo que los pueblos no pueden tener personalidad ni características definidas si dejan de beber el agua de la primitiva fuente que les dio origen.

-          Empiezo a comprender algo.

-          Borrando e la memoria de las generaciones que se suceden los hechos básicos que constituye el acervo de su historia, es igual a sostener el imposible de que puedan existir hijos sin que antes hubiera padres. Me explico.

-          […]

-          Cuidado amigo, no vaya a caer en el error de pensar, como muchos, que un museo es solo privativo de un grupo de iniciados y elegidos, a quienes el vulgo llama “chiflados por las cosas viejas”.  Tampoco esas cosas viejas deben ser una colección de reliquias empolvadas, frías, mudas, sin alma. Un museo es un lugar en donde las cosas muertas viven eternamente. Y si un museo no es esencialmente popular, del pueblo y para él, deja de cumplir su trascendental misión de cultura social.

-          Les sucede lo mismo que a ciertas bibliotecas, muy ricas y nutridas de libros, pero escasas o nulas de lectores.

-          Dice usted bien. Los museos históricos están destinados a guardar y transmitir a la posteridad, junto con la materialidad de los objetos, el espíritu de la época en que fueron concebidos y ejecutados. Vale decir que ante la contemplación de algo que fue y ya no es, el espíritu curioso del hombre debe retroceder en el tiempo, regresar a la realidad del ayer para saturarse así de las diferentes etapas de la evolución en la marcha ascendente de las colectividades.

-          El que no acuda a los museos con esta intención se aburrirá soberanamente en ellos y aun las mayores maravillas le parecerán trastos inútiles.

-          Muy posible, pero nosotros los turistas, buscamos en los museos populares, más que en los libros, la historia vivida de los pueblos. Es por eso que todo viajero inteligente, todo turista que no sea un mero devorador de distancias y tragador de leguas, al detenerse en los pueblos se lleva de ellos las características de su valor social.

-          Entonces, de acuerdo a su pensar, cada ciudad y región debe tener su Museo peculiar y genuino.

-          Exactamente.

-          ¿Y qué peculiaridad destacada le asigna usted a Bahía Blanca?

-          Una que nadie puede discutirle y que ha contribuido de manera eficaz y positiva a la formación de nuestra nacionalidad.

-          ¿Cuál es?

-          Observe usted que la mayoría de los museos históricos de la capital de la república, del centro y del litoral están llenos de objetos pertenecientes a nuestra época colonial, la lucha por la independencia y a la constitución política argentina, lograda a través de guerras civiles, montoneras, pujas caudillistas de predominio, pronunciamientos, revoluciones.

-          Como en la generalidad de los museos. Lo que más se recuerda son las guerras.

-          Bien, pero por lo mismo, el Bahía Blanca puede y debe ser distinto, exclusivo, típico. Porque aquí, en las soledades del sur, no repercutió para nada el angustioso proceso de la estructuración política argentina. En la misteriosa Patagonia y en la ignota Pampa no cabían la especulación política cuando estaba en juego algo más fundamental: la existencia misma del hombre. Aquí el problema argentino no consistía en elegir entre el sistema monárquico o el republicano, entre un gobierno unitario o federal. Era mucho más simple y perentorio. O el hombre civilizado desalojaba de grado o por la fuerza, al bárbaro, o éste aniquilaba a aquel. El encuentro, el choque no era de ideas sino de épocas. Pasar de la vida nómada del indígena a la gregaria del hacendado y campesino resultaba más difícil que derrumbar un poder para sustituirlo por otro.

-          Entonces nosotros aquí, debemos mostrar al viajero ya nuestros niños, en toda su crudeza y grandiosidad, la epopeya de la conquista y colonización de la tierra pampeana y patagónica, ¿no es así?

-          Si, así es. Y le aseguro que entonces Bahía Blanca podría ostentar un museo Histórico casi único. Ningún otro pueblo con justicia, puede discutirle la persistencia en la cruenta lucha de la civilización contra la barbarie. Aquí en definitiva se ganó la tranquilidad de la vida en el campo argentino. Desde aquí hacia el sur y el oeste se ampliaron las fronteras del país. Aquí se cimentó, al amparo de las endebles pero aguerridas guardias, la ganadería y la agricultura.

-          Eso es verdad conocida.

-          Si la vanguardia de la civilización fue la provincia de Buenos Aires, la avanzada de la provincia fue el sur y el adelantado del sur la fortaleza Protectora Argentina: Bahía Blanca. Reúnan ustedes en un museo histórico las cosas y el espíritu de aquella época de brega y dolor, de tenacidad y labor, y habrán hecho un museo sin parangón en el país.

-          Tiene usted razón. Por venir de afuera tiene usted una perspectiva de la historia bahiense y sureña más amplia que la nuestra. Acaso sus ideas no tarden en convertirse en una alentadora realidad.

-          Por eso le hablé del Museo Histórico de Bahía Blanca. Sé que nuevamente se agita la idea de crearlo. Con el patrocinio, como corresponde, de la Municipalidad. Si los bahienses se dan perfecta cuenta de lo que significa para la elevación de su cultura la creación dispuesta, la loable iniciativa municipal puede convertirse en una obra de enorme significación y atracción

-          Así será, amigo mío. Porque aunque los bahienses somos indolentes para las cuestiones del espíritu y se nos tilda de dormilones, cuando despertamos, trabajamos de veras.

-          Espero que esta vez despierten a tiempo para que no transcurran otros cuarenta años pensando la forma de construir el Museo…

 Bahía Blanca, enero de 1943

El surgimiento del Museo Histórico en 1951 sobre la base de la colección de Antonio Crespi Valls (1951)

 El surgimiento del Museo Histórico como iniciativa de Antonio Crespi Valls, coleccionista

estudiado por Maria Alejandra Pupio en este artículo: 


(aquí algunos párrafos para tenerlos a mano)

Antonio Crespi Valls Nació en Palmas de Mallorca el 16 de enero de 1892. Casado con Elisa Dominga Anselmi el 3 de febrero de 1930, sin hijos. Argentino nacionalizado. Murió el 4 de febrero de 1959. Realizó sus estudios en Argentina, completando la escuela secundaria. Periodista. Escribió en periódicos locales hasta que accedió a la Dirección del Museo Histórico el 16 de enero de 1951 hasta su muerte.


Durante los gobiernos peronistas de Domingo Mercante (1946-1951) y Carlos Vicente Aloe (1951-1955) se promovió la creación de museos y una política centralizada en su manejo, ya que se los consideraba como instituciones pedagógicas cuyas acciones, al igual que la educación, debían ser minuciosamente planificadas en el contexto de una política cultural del estado.

Primer ‘Reglamento General para los museos históricos provinciales’en 1953. Centralizacion e institucionalización.

 a partir de 1950, los coleccionistas eligieron distintas estrategias para hacer públicas sus colecciones, siempre cuidando sostener su liderazgo en esa decisión.


El museo de Bahía Blanca fue creado como Museo y Archivo Histórico Municipal en 1943 dentro de la estructura administrativa municipal. Esta institución, que surgió con las secciones de arqueología, historia, etnografía, antropología y cartografía, abrió al público el 29 de octubre de 1951 como Museo Histórico y en 1955 pasó a denominarse Museo Histórico y de Ciencias Naturales debido a la relevancia que cobraron las colecciones paleontológica, mineralógica, botánica y zoológica (Arecco, 1955). Antonio Crespi Valls fue nombrado conservador de la institución creada en 1943 y luego director en 1951, cargo que ocupó hasta su muerte el 4 de febrero de 1959. Tanto en el caso de la creación como de la apertura al público, se manifestaba la necesidad de contar con una institución de estas características como política de estado municipal. Tal como señaló Antonio Crespi Valls en el discurso inaugural del Museo, estas instituciones debían ser protegidas por la comunidad en su conjunto: Toca a todos nosotros engrandecerlos y cuidarlos. Nadie puede desentenderse de hacerlo por despreocupación o por ignorancia. La historia atañe por igual a quienes ya fueron y a los que ahora somos. Aquel que niega la historia se niega a sí mismo. Nosotros no somos más que los continuadores del ayer, que estamos trabajando hoy, esperando que el mañana nos convierta, también en Historia (Boletín Municipal, 1951, p. 12.084)


Integrados por colecciones arqueológicas, faunísticas, florísticas, mineralógicas y objetos históricos (entre ellos documentos, fotografías y vestimentas), estos últimos pertenecientes a los primeros pobladores de la localidad. Este conjunto de objetos, aunque parece representar una miscelánea desordenada, muestra, por el contrario, una visión organizada del mundo físico y social externo. 

Como toda colección de museo, las aquí analizadas han sido recolectadas con algún grado de intención, lo que transformó parte del mundo natural y social en un objeto y una pieza de museo. El concepto que integraba esta diversidad era lo regional, el territorio era la unidad que se encerraba en el museo, y todo lo tradicional que integraba ese territorio tenía lugar en esos edificios. Las colecciones reunidas tenían como objetivo ser la representación totalizadora de la región, exhibidas de acuerdo a un tipo de narrativa visual expresada en secuencias de objetos que mostraban esta cosmovisión. De acuerdo a esto, los materiales a través su puesta en escena enseñaban la historia local, legitimando tanto un sistema de creencias como de prácticas profesionales – las de los coleccionistas. Las colecciones históricas y arqueológicas, aunque relataban el pasado regional, poseían características distintivas que las colocaban en una esfera distinta de obtención y posesión. 

Las primeras pertenecían al dominio estrictamente local y representaban lo típico que cada museo poseía, cada objeto histórico remitía a un propietario, había pertenecido a algún ciudadano ‘destacado’ de la ciudad, y una vez ingresado al museo seguía manteniendo su relación de pertenencia: la biblioteca del primer médico, el instrumental de la primera partera. Eran en este sentido objetos únicos e irrepetibles y aunque ingresaran al museo en propiedad, la actitud que tomaba la institución era de custodia. Por otro lado, no eran objeto de intercambio y/u obsequio. 

En cambio, las colecciones arqueológicas pertenecían a una escala más amplia territorialmente que los límites de la ciudad y daban cuenta de un pasado regional cuyo sujeto histórico estaba caracterizado genéricamente como ‘grupos indígenas de la región’, sin considerar la dimensión temporal e histórica que este material representaba. Estos objetos sin ‘dueños’ pasaron a ser ‘propiedad’ del coleccionista, y en un gesto extremo de dominio sobre el conjunto de los objetos, Crespi Valls colocaba su sello (COLECCIÓN ANTONIO CRESPI VALLS) a todos los objetos recolectados por él, convirtiéndose en su dueño. Estas diferencias producían estrategias diferentes de obtención. Mientras los objetos históricos eran adquiridos mediante cesión de su propietario anterior, los arqueológicos eran poseídos a través de distintas estrategias.

Las colecciones arqueológicas fundamentalmente tenían su origen en la recolección de campo. Los objetos repetidos, siempre presentes en las colecciones arqueológicas, permitieron dos nuevas estrategias de obtención una vez convertidas en piezas de museo: el obsequio y/o intercambio personal e institucional.

Otro mecanismo para ingreso de piezas al museo: la donación de particulares que incluía una lista de objetos de diversa naturaleza con el objetivo de ser exhibido.

Para que el sistema de donaciones funcionara permanentemente, Crespi Valls generó una red de donantes a través de la Comisión Honoraria “Amigos del Museo” del Museo Histórico. El sistema de donaciones ya estaba previsto en la ordenanza de creación del museo (6 de abril de 1943) que establecía un sistema de compensación a los donantes que prestaban colaboración. El Poder Ejecutivo les entregaría los siguientes diplomas: Miembros correspondientes, a los estudiosos residentes en el país o en el extranjero que se destacaran mediante publicaciones, estudios especiales o hubieran colaborado en la selección y ordenación de piezas y documentos de pertenencia del instituto; Miembros Honorarios, a los donantes de colecciones completas y de mucha importancia; Miembros Colaboradores, a los donantes de piezas y documentos sueltos (Municipalidad de Bahía Blanca, 1943). 

Cuando el museo abrió sus puertas, este sistema fue simplificado y así la Comisión de Amigos quedó integrada por Miembros de Número, residentes en la ciudad, y Miembros Corresponsales para los colaboradores radicados fuera de la ciudad. Isaac Schatzky fue designado, en 1951, Miembro Corresponsal del Museo por el Intendente Municipal Ing. Norberto Arecco, lo cual servía para ser presentado para facilitar las investigaciones arqueológicas.

Las colecciones arqueológicas, junto con las de ciencias naturales e históricas, tuvieron su origen en el ámbito estrictamente privado, recolectadas por coleccionistas/autodidactas, quienes utilizaban su tiempo libre y subsidiaban la tarea con otros empleos. En todos los casos, los coleccionistas manifestaron la necesidad de ceder sus colecciones para crear museos – tanto de propiedad privada como estatal – para poner en escena para la comunidad de origen un conjunto de bienes que daban cuenta del pasado geológico, arqueológico e histórico de la localidad. Al mismo tiempo que las colecciones se hacían públicas, los coleccionistas se convirtieron en sus responsables en el rol de directores de las nuevas instituciones como muestra del prestigio que les confería la colección, en prueba de su curiosidad, empeño y generosidad, ya que eran portadores de un conocimiento poco habitual, pero que servía al bien común.

PUPIO, M. A.: Coleccionistas de objetos históricos, arqueológicos y de ciencias naturales en museos municipales de la provincia de Buenos Aires en la década de 1950. História, Ciências, Saúde – Manguinhos, v. 12 (suplemento), p. 205-29, 2005