lunes, 28 de octubre de 2024

Así fue la reapertura el día 26 de octubre





                              

Luego de meses y meses de trabajo, reinauguramos el Museo y Archivo Histórico de Bahía Blanca. Una tarea tan titánica como emocionante. Quizás el paso del tiempo me ayude a poner en perspectiva lo que hicimos. Será cuestión de que pasen los días y las semanas para tener dimensión de la tarea que llevamos adelante.
Creo que nunca hubiese imaginado formar parte de una tarea de este calibre, que implicó no sólo el trabajo colectivo día a día, sino un laburo personal para con lo que entiendo que es y debe ser la historia. Sobre esto último tengo algunas certezas -pocas en los tiempos que corren-, pero si alguien me pregunta que debería ser la historia, le respondería que debería parecerse más a una sala de museo repleta de visitantes que al onanismo académico del que muchas veces somos parte. Cada día en esta tarea recordaba lo que decía mi admirado Raphael Samuel, eso de que la historia es una "forma social del conocimiento; la obra, en toda circunstancia, de un millar de manos".
Construimos, durante meses, dos muestras que buscan problemas. En épocas de "rechinar de dientes para la razón" (porque siempre vuelvo a Edward Thompson) intentamos evitar la complacencia y, en lugar de eso, buscamos salir a discutir, a construir instancias democráticas y abiertas para que como comunidad nos enfrentemos a nuestro pasado y lo tensionemos, lo problematicemos, lo desordenemos. En esa tarea no estuvimos solos, porque nos acompañaron amistades, colegas, referentes y visitantes, con quienes charlamos, pensamos y discutimos.

Por ello, "Atando cabos" y "El Museo del Museo" son el reflejo de una larga conversación sobre el pasado, el presente y el futuro.
Lo que sucedió el sábado pasado no es más que un punto que marca una nueva etapa. No porque no crea en los cambios (por algo uno trabaja con la historia, ¿no?) sino porque ahora abrimos la cancha en un Museo que busca mirar a su época de frente y participar en los debates que necesitamos dar: el mundo del trabajo, la propiedad de la tierra y la vivienda, la forma en la cual construimos y reformulamos las identidades, el rol y el poder del Estado, la acumulación del capital..

Lejos del panfleto, más cerca de un espacio que sirva para detener la pelota y pensar. Una invitación a encontrarnos, a compartir. Al disfrute de la mano del aprendizaje, de los saberes y de la experiencia compartida. Un intento, al fin y al cabo, de construir un espacio "donde nadie trabaje para que le concedan títulos o cátedras, sino para transformar la sociedad; donde la crítica y la autocrítica sean duras, pero donde también haya ayuda mutua e intercambios de conocimientos teóricos y prácticos: lugares que prefiguren, en cierto modo, la sociedad del futuro."
Juan Soria

sábado, 26 de octubre de 2024

La ciudad no es una polis


Bahía Blanca, 

la civitas, entre la Nación y la Provincia

 

  

¿Cuáles son el alcance y los límites de las autoridades municipales, cuál la presencia y los vínculos (con sus tensiones) con la nación y la provincia,

¿Cómo se equilibra el poder del municipio frente a la provincia y a la nación?

 

1828-1860

La génesis y la perduración de Bahía Blanca durante la primera mitad del siglo XIX está marcada por tres cuestiones: 

       El enfrentamiento entre unitarios y federales: en 1828 Estomba funda un enclave militar unitario; pero ya desde 1832 constituye un punto central de la política de frontera de Rosas. Después de Caseros, el Estado de Buenos Aires consolida su presencia en la frontera. La protoprovincia. La ley de municipalidades. La organización de la campaña. Avances administrativos.


       la relación con los pueblos indígenas: Tanto las alianzas como las hostilidades en la región se definen en función de los avatares de la política nacional: acuerdos, incursiones y batidas en las tolderías y malones con intercambio de prisioneros y cautivos. Con los malones, los indígenas no ponían en discusión la propiedad de la tierra: eran un medio de presión para responder a hostilidades o afrentas y negociar con el Estado. Bahía Blanca, su comandancia, y constituyen el punto en el que se articulan violencia y negociación. La política de rosas de indios amigos, implacable con los que no lo eran. Después de la caída de Rosas, el estado de bs as lleva adelante una política de hostilidad hacia los grupos indígenas.


       la disputa con Brasil y Chile por la soberanía sobre la Patagonia

Del juzgado de Paz a las Comisiones municipales

La Guerra a muerte.

La relación con la Confederación de Salinas Grandes

Los malones de 1859 y 1870

 

1860 - 1930 La presencia del Estado Nacional y Provincial

       La campaña de ocupación del territorio y aniquilación/desplazamiento de las poblaciones indígenas.

       Disputas entre los partidos Conservador, Radical (con sus sucesivas divisiones) y luego Socialista. Intendentes radicales. Ley Vergara de eleccion directa de intendente

         La cuestión de la capital de la provincia; y la provincia que no fue.

       Las instituciones nacionales y provinciales en la ciudad. La “manzana fiscal”, las tierras fiscales en el puerto. La Aduana. La cuestión del “puerto nacional”. El Hotel de inmigrantes. Escuelas (provinciales y Lainez), Tribunales (federal y provincial), Registro Civil.

 

1930 - 1962

       A pesar del fraude, en Bahía Blanca, intendentes radicales e incluso uno socialista, Agustín de Arrieta, durante dos mandatos (por la abstención radical).


       Segunda mitad de la década del 30, fraude, abstención radical, comisionados enviados por el gobernador de la provincia: 28 comisionados (designados desde La Plata por el gobernador de La Provincia). 5 intendentes.


       A partir de 1946, con el peronismo, con la presencia de Lopez Francés, como ministro de Hacienda de la provincia, la ciudad recibe recursos para planes de construcción de viviendas, obra de canalización del Maldonado.


       Impacto local de la nacionalización de empresas (ferrocarriles, electricidad), construcción de elevadores de grano en el puerto, el Instituto Tecnológico luego Universidad del Sur, la Universidad Obrera (luego Universidad Tecnológica).


       Revolución del 55 en Bahía Blanca. Intervencion de la Aviación Naval (con base en Espora) en los bombardeos. En el marco de las tensiones entre el peronismo y la Iglesia se produjo la quema de los archivos de la catedral.

 1962 -2025 Entre la modernización y la movilización

·         La movilización se da en respuesta a la represión política, a los planes de ajuste económico (Krieger Vasena, Rodrigazo). Universidad, sindicatos y movimientos católicos, actividades sociales culturales, intelectuales, activistas que llegan incluso a la acción armada. A partir de 1974 la triple A (organización paramilitar) y luego parte del Estado puesto al servicio de la represión: secuestros, asesinatos, torturas y desaparición con el objetivo de “eliminar la subversión”. En el Comando del V cuerpo de ejército funcionó el Centro de Detención Clandestino la Escuelita. De Puerto Belgrano partió el Crucero Gral. Belgrano durante la Guerra de Malvinas.

·         Con la recuperación democrática, alternancia de gobiernos radicales y peronistas en la ciudad.

·         Cómo cambian las relaciones entre el estado nacional y provincial con el municipal a partir de las leyes de Menem y cómo impacta en Bahía Blanca

 

Instituciones nacionales y provinciales en Bahía Blanca:

Ejército, aduanas, banco nación, Puerto Nacional, Universidad Nacional del Sur y Universidad Obrera-Universidad Tecnológica, las rutas (Vialidad nacional) los ferrocarriles, correo, radio nacional, aduana (AFIP), Banco Nación, policía federal.

Consorcio de gestión del puerto, Escuelas públicas, Organismos artísticos del Sur, hospital Penna, Tribunales, policía, registro civil, Banco Provincia

  

La institución municipal

1828 El fuerte militar (avanzada del estado nacional)

1834: Juzgado de paz ( provincia), primera institución civil de la ciudad

1855: Comisiones Municipales: tierras, seguridad, justicia local y servicios públicos). Estado Bs. As.

 

1856: Creación del partido de Bahía Blanca 

1886: Ley orgánica de Municipalidades. Concejo Deliberante. intendente. Bordeu. Primero efectivo: Luis Caronti

1895: Bahía Blanca declarada ciudad.

Intendentes, comisionados e intendentes de facto. Alternancia de partidos políticos en la ciudad. Movimientos  vecinales.

 


El territorio del Partido

1856: hasta el rio Colorado

1885: Partido del Colorado (Villarino

1905: Partido de las Sierras (Tornquist)

1945: Partido de Cnel Rosales (Punta Alta)

 

 

 

 



[1] Francisco Casal fue el primer funcionario civil de Bahía Blanca. Su papel, por supuesto, se limitó al despacho de los expedientes de tierras y a juzgar los pequeños delitos cometidos en su jurisdicción. Fue designado en 1834 aunque ya en 1832 aparece ya en 1832 firmando los expedientes de tierras. Comerciante en Bahía Blanca desde 1830.

¿En el confín del mundo o en el centro del mapa?

 

Como una isla en el confín entre el océano y la pampa (1828-1880)

Hasta 1880, a Bahía Blanca, se podía llegar por tierra o por mar.

Por tierra, a caballo, en carreta, o a pie.

Las carretas -o galeras-, que servían para el transporte de personas y mercancías, marchaban en convoy a través de la pampa virgen, sin cultivos, ni alambrados ni arboledas, siguiendo las rastrilladas de los indígenas, con la guía de un baqueano, que conocía el terreno como la palma de la su mano y sabía perfectamente por dónde ir y, sobre todo, qué esquivar y donde detenerse.

Pero lo más seguro y lo más rápido era el mar. Desde la fundación, en 1828 y hasta 1920, cada dos meses, barcos de cabotaje (veleros de fondo plano), navegaron regularmente entre Buenos Aires, Bahía Blanca y Patagones: primero Henry Jones con la sumaca La Luisa; luego, durante varios años, Bozzano y Plunkett, y más tarde los hermanos Mihanovich, con su compañía Marina Mercante. Llegó a haber incluso una empresa de navegación de cabotaje de capitales locales, la Lloyd Bahía Blanca.

Pero todas ellas fueron enviadas a la quiebra inclementemente por Mr. Coleman y la empresa Ferrocarril Sud. (Igual los navieros mucho no lloraron porque se fueron con sus buques a otras aguas).

 

 

Bahía Blanca, puerta y puerto

A partir de 1881, las líneas ferroviarias que convergen en la bahía, en los puertos de Ing. White y Galván, constituyen la vía de salida de la producción agrícola y ganadera de la región. Son, a la vez, el nodo a partir del cual se tienden las vías hacia el sur (hasta Patagones) y hacia el oeste (hasta Neuquén y Zapala) y la zona cuyana: Ferrocarril Sud, Ferrocarril Bahía Blanca Noroeste, luego en manos del Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico (1890-1924); a partir de la nacionalización en 1948, EFEA y luego Ferrocarriles Argentinos hasta 1993; y las concesionarias privadas FerroSur y Ferro Expreso Pampeano.

En1946, el puerto pasó a la jurisdicción del gobierno provincial y desde su privatización hasta el presente, es administrado por el Consorcio de Gestión que maneja el muelle de cargas generales y las grandes firmas privadas vinculadas a la exportación de productos agrícolas y derivados de la industria petroquímica.

Desde la época de los ingleses hasta el día de hoy el movimiento ha sido siempre unidireccional, de salida, un puerto exportador.


Todos los caminos conducen a Bahía Blanca

A partir de 1930 con la diversificación del transporte terrestre (camiones y colectivos de larga distancia) Bahía Blanca se convierte en un importante punto de convergencia de varias rutas nacionales:

la ruta 3, desde Buenos Aires y hacia el sur, hacia la Patagonia,

la ruta 33, hacia el oeste de la provincia de Buenos Aires,

la ruta 35, hacia La Pampa y la región cuyana.

Lo mismo sucede con el transporte aéreo. La ruta hacia la Patagonia de la línea Aeroposta Argentina tuvo desde 1933 una de sus escalas en Bahía Blanca, en Grünbein. Y desde la inauguración de la aerostación civil Espora en 1971, Bahía Blanca tiene la posibilidad de conectarse con diversas ciudades del país.

En las últimas décadas, Bahía Blanca se ha convertido en una encrucijada de cables y caños:

-       Sistema eléctrico interconectado gracias a la Central termoeléctrica inaugurada en 1980 y, en los últimos años, a los parques eólicos.

-       Punto de confluencia de gasoductos y oleoductos troncales provenientes de las cuencas austral y neuquina. 

¿Comercio, turismo?

¿Ciudad de paso?

¿o capital a mitad de camino?

¿En el ombligo del mapa

o en culo del mundo?


La transformación del medioambiente

Del cangrejal vivo, a los muelles hincados en el lecho rocoso de la bahía,

del resplandor de la sal viva en la arena al brillo del fósforo de venteo en el horizonte;

del bosque de leña que vio Parchappe, a los pinares y eucaliptos que suelen caerse con los vendavales;

de los traicioneros bancos de arena en la entrada al puerto, a los canales que las dragas vuelven cada vez más profundos.

Las islas del estuario (reservorio de leña: piquillín, chañar, refugio de bandidos): a la vista, pero olvidadas, ignoradas.

Pero hay un humedal que pulsa, con el respiro del agua de las mareas que suben y bajan, silenciosas, inmensas, por entre el limo, las laberínticas cuevas de los cangrejos y la arena, un corazón que resiste, fuerte, frente al embate de los vientos.

 

La historia de Bahía Blanca es también la historia de la relación entre la ciudad y el territorio que le da nombre.

¿Por qué Bahía Blanca se recuesta en las márgenes del arroyo Napostá y no sobre el mar?

Es verdad que los cangrejales resultaron siempre poco practicables. Pero, además, desde la llegada del ferrocarril, una fortaleza hecha de terraplenes, baldíos, rieles de acero y durmientes de quebracho, fue construida para preservar la costa de aquellos que no tuvieran que ver con el puerto y su funcionamiento. El arroyo, en cambio, ha ofrecido siempre sus dos amplios senos contrapuestos, en forma de s. Y la ciudad, las diferentes Bahía Blancas en realidad, se han ido cobijando, y creciendo, en cada uno de ellos.


Hacia 1840, unos cuantos estacones clavados en la desembocadura del Napostá indicaban el camino a seguirse para arribar a la costa, un cangrejal vivo, que ofrecía a los intrépidos navegantes el peligro de hundirse en él, mayor que los del mismo mar que acaban de superar. (LNP, 1-1-1921, p.6)

 

 


  

 

 

¿Quiénes somos los que somos?

 

Todos llegan desde otros lugares 

(1828 - 1880)

Desde el momento de la fundación, a caballo, en carretas, o en barco desde Buenos Aires o Patagones,

-       criollos, mestizos, españoles, indígenas, desde el interior de la provincia de Buenos Aires, Patagones y desde otras provincias (Tucumán, La Rioja, Córdoba, Entre Ríos); 

-       y también prisioneros brasileros traídos desde Patagones; 

-       indígenas de diferentes tribus que se asientan en los alrededores del fuerte; 

-       hacia 1840 un pequeño grupo de confinados políticos genoveses; 

-       y en 1856 los italianos de la Legión Agrícola Militar; 

-       y algunos ingleses, irlandeses, galeses, escoceses, 

-       uruguayos (los orientales), 

-       y algunos belgas, alemanes, suizos y vascos, 

que van y vienen de aquí para allá.

  

Bahía Blanca, ciudad cosmopolita (1880-1931)

Desde Buenos Aires, y en tren, vienen bajando, los inmigrantes inquietos, a través de la provincia de Bs As. 

Con la llegada del ferrocarril y la expansión agrícola, familias de chacareros italianos y españoles, franceses, y rusos (alemanes del Volga), se asientan en la zona de las sierras de la Ventana, en colonias Arroyo Corto, Pigüé, Tornquist, Saldungaray, promovidas por empresas privadas tales como Casey, Tornquist, Curamalán.

Hombres solos, en cambio, llegan a la ciudad desde provincias del interior del país, y de Italia y España, y también vascos, franceses, sirios, y croatas, que van y vienen entre el campo, la ciudad y el puerto. Lo importante es hacer dinero y regresar a la tierra de origen, o instalarse y quedarsey volverse argentinos, ellos y sus hijos, lo más pronto posible. Ese es el objetivo del IUS SOLIS – derecho del suelo: se es argentino por el solo hecho de haber nacido en esta tierra-, de la escuela pública, del servicio militar, del tener que traducir al castellano sus nombres. Aunque a fines de siglo XIX se forman sociedades de asistencia (Societá Italiana di Mutuo Soccorso, la Societé Francaise de Secours Mutuels, Laurak-Vat, o Verein Germania), lo que se produce es un acelerado proceso de inserción en el ambiente local. Igual, si son europeos, blancos y trabajadores, mejor. En efecto, las leyes de Residencia (1902) y la de Defensa Social (1910) demuestran que no todos eran bienvenidos. 

La primera guerra mundial impone una pausa; pero la prosperidad económica local y el ascenso del fascismo en Europa favorece la llegada de una nueva oleada de inmigrantes, hasta 1931 cuando las medidas restrictivas se acentúan.

Una coctelera, este Pago Chico,

donde todos se vuelven bahianos, badilleros, bahienses…

¿Tutti ingegneri?

La política migratoria del peronismo 1947-1957

Después de la segunda guerra mundial coinciden los ambiciosos planes de crecimiento económico del peronismo con una extraordinaria oferta de europeos dispuestos a emigrar.  

Durante 1947, y en el marco de un plan de “inmigración asistida” (es decir, reclutada y pagada por el gobierno), llega a la Base Naval de Puerto Belgrano, un grupo de ingenieros y técnicos navales y aeronáuticos italianos y sus familias. 

A partir de 1948, la inmigración “espontánea”, basada en la reactivación de las cadenas migratorias: hombres solos, la mayoría, italianos y españoles, y también algunos yugoslavos, rusos y polacos, con un contrato de trabajo o con familiares llegados previamente, que se instalan en la ciudad. 

Y desde 1952, al bloquearse la posibilidad de enviar dinero a la tierra de origen, la política de “reunificación familiar” financiada por el CIME (Comité Internacional para las Migraciones Europeas), que permitió la llegada masiva de mujeres esposas, madres y hermanas, y niños y padres de todos esos hombres solos.

Esta oleada se agota hacia fines de la década del 1950, y aumenta la llegada de inmigrantes desde países limítrofes.  Aunque algunos barrios se suelen asociar con procedencias determinadas (Tiro Federal, “los turcos”, en Bella Vista, “los gallegos”, “los árabes” en Villa Mitre), en Bahía Blanca no se forman barrios ni colectividades cerradas.

¿Y ahora?

Desde la década del 60, chilenos y, posteriormente, bolivianos, así como también jujeños, salteños y santiagueños llegan a Bahía Blanca y la zona, atraídos por las posibilidades de trabajo en la construcción y en el campo, en el sector hortícola. 

Y en los últimos años, coreanos y chinos, nigerianos, senegaleses, y más recientemente venezolanos, dedicados principalmente a actividades comerciales.

Todos bahienses,

o en camino de serlo, pero.

  

Piernas tenemos, no raíces,

lo que somos no está en la sangre

sino en la historia vivida

y la experiencia compartida.

 


“Me decían:
- Irma, a dónde vas,

- in Argentina

- sí,  pero ¿a dónde?

 In Bahía Blanca,

-ay!  hija mía, figlia mia,

là ti mangia la terra, là,

è tutta terra là,

la llaman Bahía Blanca

perchè debe estar siempre blanca de tierra, viste?,

por el viento, esa tierra

es algo como que te traga, te chupa ...”

 

 

Laburo, laburo pero ¿cómo?


Soldados, fortineras y pulperos (1828-1870)

En la fortaleza, sólo defensa y comercio de subsistencia. La vida depende casi por completo de las raciones enviadas por el estado. 

En el campo, peones que se ocupan del arreo del ganado, vacuno y lanar, y también, los blandengues, los milicianos de frontera.

Recién a partir de 1840 algunos agricultores genoveses comienzan a sembrar trigo, se produce harina, e incluso vino, el “chacolí”.

En el censo de 1869 aparecen jornaleros, lavanderas, dos médicos, sirvientas, costureras, un par de zapateros, un panadero, cocineras, carpinteros, curanderos, carreros, un boleador de avestruces, algunos sastres … y una cigarrera.

 

Mano de obra (1880 – 1945)

Desde fines de siglo XIX se produce la afluencia masiva de trabajadores para el campo, el ferrocarril y los puertos,

para las primeras grandes construcciones en la ciudad;

para ocuparse en diferentes oficios: sastres, tipógrafos, ebanistas y marmoleros; empleados y empleadas en casas comerciales; y obreros y obreras en lavaderos a vapor, y fábricas de fósforos, de bebidas y de jabones. 

Mujeres, en el ámbito doméstico y también en la atención de fondas y pensiones, cocineras, lavanderas, costureras, sirvientas, amas de leche y prostitutas. 

E inclusive niños: aprendices, mensajeros, vendedores y trabajadores ambulantes (lustrabotas, afiladores, canillitas).

Las condiciones son duras: fondas paupérrimas, ranchos, o carpas en el campo; a jornal, no menos de diez horas diarias, sin feriados, vacaciones ni licencia por enfermedad.

Se forman los primeros gremios promovidos por obreros anarquistas y socialistas: pliegos de reclamo a las empresas, manifestaciones en el centro de la ciudad o en el puerto, y huelgas para protestar, presionar y negociar. 

Memorables la de 1901, la de 1907 en el puerto y en Bahía Blanca, la de 1913 en Arroyo Parejas, las ferroviarias de 1917 y 1918, y la de carpinteros de 1928.

¿La respuesta? represión, lockout (o cierre temporario de la fuente de trabajo con el consiguiente descuento en los jornales); y Asociación del trabajo libre, que provee mano de obra (“carneros”) y “disuade” a los AGITADORES revoltosos. 

 

Movimiento obrero en Bahía Blanca (1930 – 1976)

 Desde la crisis del 30 el trabajo se orienta hacia la obra pública (muelle y puerto nacional, rutas), y a la industria local: obreros textiles, metalúrgicos, frigoríficos.

A partir de 1946, con el gobierno de Perón las políticas laborales mejoran las condiciones de trabajo en todo el país: estabilidad, vacaciones, aguinaldo, jubilación convenios colectivos de trabajo. Se produce así el alineamiento y el apoyo masivo de la CGT y los sindicatos.

En Bahía Blanca, La política de pleno empleo favorece el ingreso masivo de personal en el sector público; la pequeña y mediana industria, alentada por medidas de incentivo, requiere y atrae mano de obra calificada (técnicos, maestros mayor de obra, mecánicos, carpinteros, ingenieros).

Después de 1955, los proyectos desarrollistas de Frondizi y luego de Onganía implican en muchos casos “modernización”, pero a la vez “racionalización” es decir reducción de puestos de trabajo, y por lo tanto un recrudecimiento de la conflictividad obrera: las huelgas ferroviarias de 1958 y 1961, la de 1966 en el puerto. La acción de los sindicatos, en esos años, es además, una de las formas de la resistencia peronista.



Flexibilización laboral, precarización, desocupación, cuentapropismo en tiempos neoliberales (1975 – 2024)

 Los planes económicos neoliberales aplicados a mediados de la década del 70 implicaron el cierre de fuentes de trabajo, la supresión de derechos laborales, y el disciplinamiento, represión e incluso desaparición de trabajadores. (como Heinrich y Loyola en la huelga de obreros gráficos de La Nueva Provincia).

 La política de privatizaciones, esbozada tímidamente por el gobierno radical y llevada a cabo por el menemismo tuvo como consecuencia la reducción de personal en muchas reparticiones y empresas estatales: en Bahía Blanca, entre jubilaciones anticipadas, retiros voluntarios y despidos, se pierden 4000 puestos de trabajo. Muchos técnicos y obreros especializados se vuelven kioskeros, remiseros y serenos.

La flexibilización laboral y el debilitamiento de las estructuras sindicales, generaron un aumento de la desocupación. Desde entonces se han vuelto cada vez más común el trabajo en negro, los contratos precarios, el cuentapropismo, los monotributistas…

 

 

 

¿Chacra asfaltada o polo de desarrollo industrial?

 

La Bahía incipiente (1828-1880)

Comercio (legal y del otro), en manos de pulperos,

-       con los indígenas de la zona: cueros, caballos y vacas para el abasto de la población, a cambio de ropa, yerba, azúcar, tabaco y aguardiente;

-       y con los “cuatreros”, ganado vacuno y caballar.

En las chacras y estancias de la zona, cría de ovejas, ya que son más difíciles de arrear (y de robar).

Con las primeras siembras de trigo, hacia 1840, se instala el molino harinero de Dasso, junto al Napostá. Se hornea pan, y se trazan algunas acequias de riego para los frutales y viñedos de las quintas. Y comienza a fabricarse el vino “chacolí”,  en la “quinta del cura”, y en las chacras de Claraz y Heusser.

 

La Bahía agroexportadora, de la revolución industrial a la crisis del 30 (1880-1930)

El puerto, y por lo tanto la ciudad de Bahía Blanca son el eje de un sistema que articula

-       la expansión agrícola y ganadera,

-       las empresas ferroviarias de capitales británicos (Ferrocarril Sud y Bahía Blanca Noroeste, luego Buenos Aires al Pacífico),

-       los bancos (Alemán Transatlántico, Español, Francés, de Italia, de Londres, Nación, Comercial de Bahía Blanca, El Hogar Argentino, Tarapacá, luego Anglo Southamerican…),

-       las casas comerciales de capitales ingleses, franceses, alemanes o belgas, vinculadas a la producción rural, y al comercio de exportación de “frutos de país” (trigo, lana, cueros, cerda, grasa, plumas de avestruz), y a la importación de maquinaria.

Las empresas ferroviarias inglesas monopolizan el transporte y la comercialización de la producción local, y tienen a su cargo las empresas de servicios públicos de la ciudad (electricidad y tranvías, la fábrica de gas, y la provisión de aguas corrientes).

La revolución industrial trae vapor y electricidad a esta zona; pero se trata de una industria orientada a:

-       la provisión de servicios públicos

-       la producción agrícola (talleres de ensamble de maquinaria, de vagones y locomotoras, y de vehículos importados)

-       al consumo local: fábricas de ladrillos, aserraderos, fábricas de cocinas, de hielo, jabón, fósforos cerveza, pero que decaen y desaparecen prácticamente después de la crisis del 30.

Industria bahiense (1930-1960)

Después de la crisis del 30, varias fábricas se instalan en nuestro medio en el marco de las políticas económicas proteccionistas de esos años: metalúrgica (Marchesi), textil (Lepoutre con la Lanera San Blas), y también curtiembre, cría de nutrias, frigoríficos;

y empresas petroleras, con sus depósitos de combustibles y surtidores en el puerto y la ciudad: (West India &Co), Anglo Mexican. Una empresa local, La Isaura, llega incluso a producir Autonafta Bahía Blanca.

Durante el peronismo se consolidan las industrias existentes y abren otras: la fábrica de conservas en la CAP en Cerri, otro gran frigorífico de fruta en Villa Rosas, la fábrica de aerocargadores de Novelli, la de silos metálicos y desarmables de Piro y Ruiz, la fábrica de carrocerías de Verdozzi y Zepilli; la plantación de olivos y la fábrica de aceite de Dithurbide. En Loma Paraguaya comienza a configurarse un área industrial y surgen varias firmas dedicadas a la metalurgia y la construcción. Pero se trata de una

industrialización de tranco corto.

  

Bahía Blanca, “polo de desarrollo industrial” (1960-1975)

Los apertura de talleres ferroviarios privados Bertrán,

la expansión de la lanera San Blas de la familia Lepoutre y luego, de los hermanos Torello,

la modernización del puerto y de los sistemas de almacenamiento y transporte con planta de silos subterráneos en Grünbein, construcción de elevadores en el puerto de Ing. White,

el Polo petroquímico,

la ampliación del parque industrial,

la construcción del Dique Paso Piedras:

a fines de la década del 60, se materializa el proyecto económico desarrollista de protección de la industria nacional con aporte de capital estatal.

Se siente fuerte la presencia de instituciones como el Centro Comercial de Bahía Blanca, la Corporación Comercio, Industria y Servicios, la Unión Industrial…

¿Desarrollo industrial? Más retórica que realidad

 

La Bahía Blanca neoliberal (1976 – present times)

El modelo económico neoliberal basado en la apertura comercial irrestricta y la desregulación productiva, cuya implementación comenzó en los años de Martínez de Hoz y continúa hasta nuestros días, acarreó un profundo deterioro de la producción industrial y el auge del sector financiero.

Frente al avance de los productos importados y las constantes devaluaciones de la moneda muchos comercios cierran y una gran cantidad de pequeñas y medianas industrias van a la quiebra y desaparecen.

En los años 90, la “reforma del estado” llevada a cabo por el menemismo implicó, además de la privatización de empresas estatales como Entel, Aerolíneas Argentinas, Gas del Estado, YPF, la de las empresas del polo petroquímico, la Junta Nacional de Granos y los ferrocarriles.

Como consecuencia se forma el Consorcio de gestión del puerto en 1993, el transporte de cargas ferroviario pasa a manos de concesionarios privados (FerroSur y Ferroexpreso Pampeano) y el comercio de exportación de granos a las de grandes empresas transnacionales: Bunge y Born, Cargill, Techint, Viterra y varias U.T.E

También las empresas petroquímicas destinadas a la producción de insumos para plástico y derivados pasan a manos privadas, y eso acentúa el carácter de economía de enclave.

Y en estos últimos años,  shopping, logística, aplicación, merchandising, delivery, tercerización, marketing, plataforma, franquicia, showroom, ferias de emprendedores…

nuevas palabras para un mundo profundamente transformado