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Soldados,
fortineras y pulperos (1828-1870) En
la fortaleza, sólo defensa y comercio de subsistencia. La vida depende casi
por completo de las raciones enviadas por el estado. En
el campo, peones que se ocupan del arreo del ganado, vacuno y lanar, y
también, los blandengues, los milicianos de frontera. Recién
a partir de 1840 algunos agricultores genoveses comienzan a sembrar trigo, se
produce harina, e incluso vino, el “chacolí”. En
el censo de 1869 aparecen jornaleros, lavanderas, dos médicos, sirvientas,
costureras, un par de zapateros, un panadero, cocineras, carpinteros,
curanderos, carreros, un boleadores de avestruces, algunos sastres … y una
cigarrera. |
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Mano
de obra (1880 – 1945) Desde
fines de siglo XIX se produce la afluencia masiva de trabajadores para
el campo, el ferrocarril y los puertos, para
las primeras grandes construcciones en la ciudad; para
ocuparse en diferentes oficios: sastres, tipógrafos, ebanistas y marmoleros; empleados
y empleadas en casas comerciales; y
obreros y obreras en lavaderos a vapor, y fábricas de fósforos, de bebidas y
de jabones. Mujeres,
en el ámbito doméstico y también en la atención de fondas y pensiones,
cocineras, lavanderas, costureras, sirvientas, amas de leche y
prostitutas. E
inclusive niños: aprendices, mensajeros, vendedores y trabajadores ambulantes
(lustrabotas, afiladores, canillitas). Las
condiciones son duras: fondas paupérrimas, ranchos, o carpas en el
campo; a jornal, no menos de diez horas diarias, sin feriados, vacaciones ni
licencia por enfermedad. Se
forman los primeros gremios promovidos por obreros anarquistas y socialistas:
pliegos de reclamo a las empresas, manifestaciones en el centro de la ciudad
o en el puerto, y huelgas para protestar, presionar y negociar. Memorables
la de 1901, la de 1907 en el puerto y en Bahía Blanca, la de 1913 en Arroyo
Parejas, las ferroviarias de 1917 y 1918, y la de carpinteros de 1928. ¿La
respuesta? represión, lockout (o cierre temporario de la fuente de trabajo
con el consiguiente descuento en los jornales); y Asociación del trabajo
libre, que provee mano de obra (“carneros”) y “disuade” a los AGITADORES
revoltosos. |
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Movimiento
obrero en Bahía Blanca (1930 – 1976) Desde
la crisis del 30 el trabajo se orienta hacia la obra pública (muelle y
puerto nacional, rutas), y a la industria local: obreros textiles,
metalúrgicos, frigoríficos. A
partir de 1946, con el gobierno de Perón las políticas laborales mejoran las
condiciones de trabajo en todo el país: estabilidad, vacaciones,
aguinaldo, jubilación convenios colectivos de trabajo. Se produce así el
alineamiento y el apoyo masivo de la CGT y los sindicatos. En
Bahía Blanca, La política de pleno empleo favorece el ingreso masivo
de personal en el sector público; la pequeña y mediana industria,
alentada por medidas de incentivo, requiere y atrae mano de obra calificada
(técnicos, maestros mayor de obra, mecánicos, carpinteros, ingenieros). Después
de 1955, los proyectos desarrollistas de Frondizi y luego de Onganía
implican en muchos casos “modernización”, pero a la vez “racionalización”
es decir reducción de puestos de trabajo, y por lo tanto un recrudecimiento
de la conflictividad obrera: las huelgas ferroviarias de 1958 y 1961, la de
1966 en el puerto. La acción de los sindicatos, en esos años, es además, una
de las formas de la resistencia peronista. |
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Flexibilización
laboral, precarización, desocupación, cuentapropismo en tiempos
neoliberales (1975 – 2024) Los
planes económicos neoliberales aplicados a mediados de la década del 70
implicaron el cierre de fuentes de trabajo, la supresión de derechos
laborales, y el disciplinamiento, represión e incluso desaparición de trabajadores.
(como Heinrich y Loyola en la huelga de obreros gráficos de La Nueva
Provincia). La
política de privatizaciones, esbozada tímidamente por el gobierno radical y
llevada a cabo por el menemismo tuvo como consecuencia la reducción de personal
en muchas reparticiones y empresas estatales: en Bahía Blanca, entre jubilaciones
anticipadas, retiros voluntarios y despidos, se pierden 4000 puestos de
trabajo. Muchos técnicos y obreros especializados se vuelven kioskeros,
remiseros y serenos. La
flexibilización laboral y el debilitamiento de las estructuras sindicales,
generaron un aumento de la desocupación. Desde entonces se han vuelto cada
vez más común el trabajo en negro, los contratos precarios, el cuentapropismo,
los monotributistas… |
FOTOS:
Mano de obra
Movimiento obrero
Para colocar junto al canasto
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