De todo: ponchos, espuelas y cencerros, ropa, armas y alimentos, papel, bebidas alcohólicas y, sobre todo, ganado:
una intensa circulación de bienes, de ida y vuelta, en ese territorio de “frontera”, en el que surgió Bahía Blanca a fines de 1820.
Un margen en principio “invisible” pero ineluctable, y que funcionó, en la práctica como un espacio de cruce, poroso, flexible, móvil.
Pero ¿cuáles eran esos circuitos de intercambio y comercio entre las sociedades indígenas, los comerciantes locales, no solamente de Bahía Blanca sino también de Azul, Tandil y otros puntos de la región, durante la primera mitad del siglo XIX?
Para guiarnos a través de este “mapa” invisible y contarnos sobre todo ese mundo de intensas relaciones interétnicas, nos encontramos con Mariana Vera, historiadora, investigadora en la UNS y en el CIC, este sábado 6 de junio a las 16hs. en Saavedra 951.
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